En el artículo anterior, les hablé de la Brújula para la Competitividad presentado por la Comisión Europea como respuesta a la pérdida de rumbo en innovación y crecimiento de las últimas décadas. Uno de los ejes de esa Brújula es la simplificación normativa para corregir solapamientos, confusiones y cargas administrativas excesivas que desalientan la inversión y complican la operativa diaria de las empresas.
El ecosistema regulador que compone el derecho digital no ha dejado de crecer en extensión y complejidad: al Reglamento General de Protección de Datos se suman el Reglamento de Inteligencia Artificial, el Reglamento de Servicios Digitales, el Reglamento de Mercados Digitales, la Ley de Datos, la Ley de Resiliencia Cibernética, la Directiva NIS2, la Directiva ePrivacy, entre otras. Este entramado normativo es inmanejable.
Consciente de esta realidad, la Comisión Europea adoptó el 19 de noviembre de 2025 el paquete de simplificación digital, conocido como Digital Omnibus. No es una desregulación, sino un ajuste técnico, que se concreta en las siguientes medidas:
- Simplificar las normas sobre flujo de datos: Se facilitará el acceso, intercambio y reutilización de datos (especialmente no personales), eliminando barreras innecesarias. Esto beneficiará directamente a startups cuyos modelos de negocio dependen del uso intensivo de datos, reduciendo costes y complejidad administrativa.
- Actualizar la normativa ePrivacy: Para adaptarla a las tecnologías actuales y emergentes, como el rastreo impulsado por IA, las cookies de terceros, el fingerprinting de dispositivos y otras formas modernas de seguimiento en línea.
- Simplificar el marco de ciberseguridad: Se eliminarán duplicidades y solapamientos entre normativas, especialmente en las obligaciones de notificación de incidentes. Se propone un punto único de notificación gestionado por ENISA.
- Crear herramientas prácticas e innovadoras: Se introducirá el EU Business Wallet (Cartera Digital Europea para Empresas), una solución digital que permitirá a las compañías gestionar identidades electrónicas, certificados, licencias, credenciales verificables y transacciones transfronterizas. Esta cartera se alineará con eIDAS 2.0.
Conclusión
El Digital Omnibus es un paso positivo y necesario, pero soy escéptico respecto a la capacidad real de la Comisión Europea para ejecutar un giro profundo en su enfoque regulatorio.
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