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JAVIER CASAL TAVASCI

Nuevas Tecnologías y Abogacía 5.0

¿Cómo veo la Abogacía en pocos años?. Desde luego muy lejos del modelo tradicional.

Las nuevas tecnologías han cambiado la manera de trabajar de muchos profesionales. Pongamos por caso los arquitectos, que ya no diseñan sus proyectos sobre una mesa con lápiz, regla y papel, sino que emplean complejos programas informáticos.  

En el caso de los abogados, las nuevas tecnologías también han cambiado nuestra manera de trabajar. Por ejemplo, ya no buscamos la jurisprudencia en los tomos de Aranzadi, sino que empleamos bases de datos informáticas. Lo mismo para la legislación. Ya no es necesario adquirir, cada cierto tiempo, códigos de legislación, pues la legislación está publicada al completo en Internet, de forma actualizada y gratuita (BOE).

Las nuevas tecnologías implican igualdad de armas, esto es, todos los abogados disponemos de las mismas herramientas para desarrollar nuestro trabajo con unos costes razonables. En el siglo pasado, adquirir la colección de los “Aranzadi” de jurisprudencia estaba al alcance de pocos despachos. En la actualidad, hay varias bases de datos, ciertamente económicas, e incluso hay bases de datos gratuitas, como Cendoj.

El gran cambio que se avecina en la Abogacía vendrá de la mano de la Inteligencia Artificial, que traerá consigo:

  • La automatización en la creación de documentos legales y en la realización de procesos que, actualmente, se realizan a mano como due diligence, análisis de documentación jurídica, etc. 
  • Herramientas de analítica predictiva, a partir de información estadística sobre posibilidades de éxito de acciones judiciales en tribunales concretos.
  • Plataformas que permitirán resolver consultas sencillas o habituales mediante “chatbots”.

Podemos adoptar dos posturas frente a esta nueva realidad: negarla o aceptarla, nos guste o no.

Los despachos grandes –como siempre ha ocurrido– se comerán gran parte del pastel, pues cuentan con más medios y recursos; los despachos medianos crecerán y lo harán con mayor facilidad; muchos despachos individuales desaparecerán del mercado y sólo aquellos que vean la tecnología como un aliado, sobrevivirán. La inversión en nuevas tecnologías y la formación serán esenciales. ¿De qué sirve tener una base de datos completísima si no sabemos buscar y obtener resultados?. De nada, ¿verdad?. Pues con la Inteligencia Artificial pasará lo mismo.

Los cambios no serán abruptos, pero llegarán más pronto que tarde. Los colegios profesionales deben estar preparados para acompañarnos en el cambio. ¿Lo están?. No y dudo que lo estén. En todos los años que llevo colegiado, que son veinte, apenas he visto cambios. Pagamos la cuota religiosamente, pero la actividad formativa y la preocupación de la institución por el bienestar de los colegiados es escasa. Son instituciones anacrónicas, que igual deberían desaparecer para dar paso a asociaciones de profesionales. Apuesto a que, de no ser obligatoria la colegiación, muchos colegios de abogados ya habrían desaparecido. Mucho tienen que cambiar para tener una utilidad en el futuro. En todo caso, esta es una opinión personal, que no tiene porque ser compartida.

Roy Charles Amara, que fue Presidente del Institute for the Future, además de científico, investigador y futurólogo, que es conocido por la Ley de Amara sobre los efectos de la Tecnología, dijo que “nuestra tendencia es sobrestimar los efectos de una tecnología en el corto plazo y subestimar el efecto en el largo plazo”. Esta máxima explica el llamado “ciclo de sobre-expectación”, según el cual cualquier tecnología produce al principio unas expectativas muy altas, seguida después por la pendiente y el abismo de la desilusión, para terminar, al cabo de cierto tiempo, con una rampa de consolidación y una meseta de productividad.

La Inteligencia Artificial aplicada al campo de la Abogacía permitirá a muchos despachos crecer y retener el talento, pero nos exigirá un cambio de mentalidad. La clave para asegurar el futuro de la Abogacía es superación, motivación, ilusión compartida y, sobre todo, no tener miedo al cambio. Costará adaptarse, pero la Abogacía será más útil y necesaria que nunca. 

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