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JAVIER CASAL TAVASCI

Responsabilidad de las plataformas digitales

Si alguien me preguntara qué ha de proteger en su vida le diría que tres cosas y por el siguiente orden: la familia, la privacidad y el patrimonio.

Con la irrupción de Internet, estamos cada vez más expuestos, no solo nuestra imagen, también nuestras opiniones, y hemos de ser conscientes cuando las damos en Internet, porque recuerden que Internet tiene memoria.

No se trata de coartar o ponerle límites a la libertad de expresión, se trata de que las opiniones libres sean respetuosas con el próximo para mantener un clima de convivencia pacífica. Lamentablemente, no todos lo entienden. Las redes sociales están llenas de opiniones hirientes y malintencionados que, incluso, pueden resultar ilícitas. El tema es que esas opiniones necesitan de un soporte, es decir, de una plataforma digital.

La Corte Suprema de Estados Unidos tiene pendiente de resolución el caso Twitter vs. Taamneh, en el que resolverá si las plataformas digitales son responsables cuando sus usuarios publican contenido relacionado con actos u organizaciones terroristas y no es inmediatamente retirado.

A grandes rasgos, Twitter fue demandada junto con Facebook y Google por los familiares de Nawras Alassaf, una ciudadana jordana asesinada en Estambul por un ataque terrorista perpetrado por ISIS en el que fallecieron 39 personas más. Los familiares de Nawras alegan que dichas compañías incitaron el crecimiento de ISIS, pues permitieron que sus miembros utilizaran sus plataformas para difundir sus mensajes y amenazas a los ciudadanos y reclutar fanáticos, lo cual constituye una violación flagrante de la Ley de Antiterrorismo de Estados Unidos (Anti-terrorism Act) y la Sección 2333 del U.S. Code, según la cual cualquier nacional de Estados Unidos lesionado en su persona , propiedad o negocio a causa de un acto de terrorismo internacional, o su patrimonio, sobrevivientes o herederos, puede demandar por ello en cualquier tribunal de distrito apropiado de Estados Unidos por el triple de los daños que sufra y el costo de la demanda, incluidos los honorarios de los abogados.

En primera instancia, el tribunal de distrito desestimó la demanda, argumentado que los familiares de Nawras no lograron presentar pruebas suficientes para concluir que Twitter, Facebook y Google eran responsables de cooperar deliberadamente con ISIS para llevar a cabo sus ataques terroristas.

Los familiares de Nawras impugnaron la decisión ante la Corte de Apelaciones que les dio la razón, entendiendo que el reclamo de los demandantes sí cumplía los requisitos fijados por la Corte Suprema de Estados Unidos en el caso Halberstam vs. Welch para que el tribunal de distrito admitiera el caso y analizara si Twitter, Facebook y Google cooperaron y fueron cómplices de ISIS. Por esa razón, revocó la decisión del tribunal de distrito, devolviendo el caso a dicho tribunal para que lo resolviera.

Twitter dio un paso al frente y decidió llevar el caso ante la Corte Suprema de Estados Unidos, bajo el argumento de que se deben resolver dos cuestiones clave: por un lado, si se puede decir que Twitter otorgó, de manera sustancial y consciente, ayuda a un grupo terrorista por el solo hecho de que pudo actuar de manera más agresiva para prevenir que esa organización hiciera uso de su plataforma y, por el otro, si se puede condenar a Twitter por cooperación con ISIS, a pesar de que su plataforma no fue usada específicamente para llevar a cabo el acto terrorista en el que falleció Nawras Alassaf.

El caso está pendiente de resolución, pero permitiría definir si existen obligaciones concretas a cargo de las plataformas de redes sociales como Twitter emanadas de la Ley de Antiterrorismo.

No es el único asunto que está pendiente de resolución. El otro caso es el de González vs. Google. En dicho caso, los familiares de un estudiante estadounidense que fue asesinado en el año 2015 en un ataque terrorista en París demandaron a la empresa matriz de YouTube por la propaganda del estado islámico en la plataforma.

La Corte Suprema de Estados Unidos tiene la encomienda de definir el alcance de la Sección 230 de la Communication Decency Act (CDA) que dispone lo siguiente: «Ningún proveedor o usuario de un servicio de computadora interactivo será tratado como el editor o hablante de cualquier información proporcionada por otro proveedor de contenido de información», o sea, los intermediarios en línea no son responsables por lo que otros dicen y hacen. La decisión que asuma la Corte Suprema puede cambiar drásticamente el hábitat de estas plataformas. Las implicaciones pueden trascender a otros sitios web que dependen del contenido creado por sus usuarios como Amazon en el área de comercio electrónico.

En Estados Unidos hay dos casos anteriores dignos de mención resueltos por cortes federales (Cubby, Inc. v. CompuServe, Inc. y Stratton Oakmont, Inc. v. Prodigy Service Co.). En ambos se estableció que las plataformas digitales serían responsables en casos de difamación por las publicaciones de sus usuarios si se demostraba que estas llevaban a cabo un control editorial sobre el contenido publicado en sus sitios. Esto provocó que los responsables de las páginas de Internet eludieran cualquier tipo de control o moderación de sus contenidos, aunque fueran ofensivos o estuvieran fuera de los límites de la libertad de expresión. Sin embargo, la Sección 230 de la Communication Decency Act establece una especie de salvaguarda o inmunidad que se mantiene hasta hoy.

Europa 

Tras adquirir Twitter, Elon Musk tuiteó «el pájaro es liberado». El comisario de Mercado Interior de la Unión Europea, Thierry Breton, le respondió: «En Europa, el pájaro volará según nuestras normas» y es que en la Unión Europea rige el Reglamento de Servicios Digitales, que establece una serie de obligaciones de evaluación de riesgos, auditoría y transparencia a las grandes plataformas, las cuales quedan expuestas a cuantiosas multas si las incumplen. 

La cuestión es que las normas que puedan imponer las autoridades no deben limitar la libertad de expresión, distinto es que se prohíban y supriman aquellos mensajes que hagan apología del terrorismo u otros delitos al amparo de dicha libertad.    

Fuentes

SALINAS OLIVARES, HECTOR ARMANDO; La Corte Suprema estadounidense y el futuro de Internet, 03/11/2022 

SALINAS OLIVARES, HECTOR ARMANDO; El día de Musk en la Corte Supremo estadounidense: Twitter vs. Taamneh, 17/11/2022 

 

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