Las iglesias, asociaciones y comunidades religiosas –como cualquier otra organización– tratan datos personales, por ejemplo, de clérigos y seminaristas, miembros de sus órdenes religiosas, voluntarios, trabajadores y personas que realizan prácticas laborales, personas que están en proceso de selección para acceder a un puesto de trabajo o cuya relación laboral ya ha finalizado, feligreses a …

