El Servicio General de Inteligencia y Seguridad (AIVD) del Ministerio del Interior y Relaciones del Reino de los Países Bajos publicó un dosier titulado De moderne auto als mogelijke spion (El coche moderno como posible espía).
La AIVD pone de manifiesto que los vehículos modernos, al estar cada vez más conectados y equipados con sensores, micrófonos, cámaras y sistemas de datos, representan un riesgo real de espionaje, especialmente para personas que manejan información sensible. No propone soluciones técnicas definitivas para todos los riesgos, sino una actitud de conciencia y ponderación.
Veamos los principales riesgos que advierte la AIVD y las soluciones que propone:
Micrófonos
Muchos vehículos están equipados con múltiples micrófonos. Técnicamente es posible activarlos a distancia, lo que permite a actores malintencionados escuchar conversaciones.
Consejo: No mantenga conversaciones confidenciales dentro ni alrededor del vehículo.
Cámaras
Los vehículos modernos suelen contar con cámaras interiores y exteriores. Técnicamente es posible activarlas de forma remota, lo que permite grabar el interior y el entorno del vehículo.
Consejo: Sea consciente de lo que la cámara del vehículo puede captar. No utilice un vehículo con cámara exterior para desplazarse a una ubicación sensible.
Vinculación de teléfonos y otros dispositivos
Existen diversos métodos para conectar un teléfono u otros dispositivos al vehículo (Bluetooth, Wi-Fi, conexión USB física o carga inalámbrica). Técnicamente es posible que actores malintencionados utilicen estas conexiones para acceder a los sistemas internos del vehículo o extraer datos de los dispositivos vinculados.
Consejo: Evite la conexión (automática) mediante Bluetooth o Wi-Fi. No utilice la carga inalámbrica. No conecte un teléfono móvil directamente a un puerto USB. Utilice en su lugar un bloqueador de datos (data blocker).
Sistemas de infoentretenimiento
El sistema de infoentretenimiento integrado es el punto central de recopilación y almacenamiento de datos en el vehículo. A través de él se pone a disposición del fabricante y de terceros (parte de) la información recopilada. Esta recopilación es amplia e incluye identificadores únicos de dispositivos conectados, datos de contacto, tráfico de internet, mensajes enviados o datos de navegación. Técnicamente es posible acceder a los datos almacenados en este sistema.
Consejo: Sea cauto al introducir datos personales identificables en el sistema de navegación (por ejemplo, la dirección de su domicilio o la de un lugar sensible). Pondere el uso de los sistemas de navegación integrados frente al propósito del viaje y las características del trayecto.
GPS y localización
Los fabricantes utilizan estos sistemas para rastrear el vehículo en tiempo real y registrar los desplazamientos. Técnicamente es posible que actores malintencionados sigan la ubicación en directo de los vehículos.
Módulo telemático
Los vehículos modernos incorporan un módulo telemático con conexión a internet (para información de tráfico, datos de ubicación o actualizaciones del fabricante). A través de este módulo también se comparten datos del vehículo con el fabricante.
Puntos de recarga
Los puntos de recarga para vehículos eléctricos se utilizan para la transmisión de datos de los vehículos conectados a ellos.
Consejo para los tres puntos anteriores: Los riesgos derivados de estos sistemas no pueden prevenirse mediante soluciones técnicas ni mediante la conducta del usuario. Por tanto, pondere los riesgos del uso del vehículo frente al objetivo del viaje y las condiciones del mismo.
Conclusión
Tranquilidad: el principal foco de riesgo no está en el vehículo sino en la persona que lo utiliza. No es comparable la situación de un ciudadano corriente con la de una alta autoridad, un directivo o cualquier persona con acceso a información sensible o confidencial. En estos casos, sí conviene adaptar determinados hábitos y asumir que un vehículo conectado puede llegar a convertirse en una fuente de información útil para la vigilancia: desplazamientos, horarios, rutina, conversaciones, etc.
Recordemos el caso Pegasus, que puso en evidencia cómo un simple teléfono móvil puede transformarse en un potente instrumento de vigilancia cuando se dirige contra personas con especial relevancia institucional o acceso a información estratégica.


