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— JAVIER CASAL TAVASCI

Abuso de la IA y deterioro de la escritura

SilentRoom Journal es una revista digital especializada en IA. Merece la pena leerla. 

La publicación que inspira este artículo es de Joseph Smith. Se titula: AI Writing vs Human Writing: Why AI Sounds the Same (And What Writers Can Do About It), en español: Escritura generada por IA frente a escritura humana: ¿Por qué la IA suena igual (y qué pueden hacer los escritores al respecto)?

El autor parte de un escenario: tres modelos de IA (ChatGPT, Claude y Gemini) y una misma instrucción: redactar un texto sobre una temática concreta. El resultado: tres textos muy similares entre sí, con la misma estructura ordenada, mismo tono amable y correcto. 

El núcleo del problema: generación autorregresiva

La escritura de la IA está optimizada para producir la frase más probable y más aceptable sobre cualquier tema. La escritura humana, en cambio, nace de experiencias concretas, convicciones y, de vez en cuando, de malas decisiones que resultan brillantes. Esa diferencia lo explica casi todo.

Un modelo de lenguaje es, en el fondo, una máquina de predecir la siguiente palabra. Smith pone un ejemplo: si le das «el gato se sentó en el…», calcula que «felpudo» es mucho más probable que «cocodrilo» y elige la opción segura. Palabra a palabra, así se construye todo el texto. Es lo que se llama “generación autorregresiva”.

La prosa pastel

Los escritores han bautizado el estilo de la IA como «prosa pastel», por su tono suave, inofensivo, positivo y sin aristas.

Gran parte de esa prosa llega en la segunda fase de entrenamiento: el RLHF (Reinforcement Learning from Human Feedback o Aprendizaje por refuerzo a partir de retroalimentación humana). Miles de evaluadores humanos puntúan las salidas (resultados) del modelo. Lo que se recompensa de forma fiable es el texto útil, inofensivo, educado, equilibrado y sin riesgo. Las opiniones fuertes se penalizan, y los modelos aprendieron la fórmula ganadora: escribe un texto aséptico y nunca te bajarán la nota.

Cómo distinguir un texto creado con IA

El autor plantea analizar varios parámetros. Uno es la distinción entre tono y voz. La IA tiene tono (amigable, profesional, académico, etc.) pero no voz. La voz expresa nuestras convicciones y provoca la fricción que la IA evita.

El vocabulario y la repetición son otros de esos parámetros. La IA suele tener alta densidad léxica, pero baja diversidad. Conoce cincuenta matices sofisticados y recurre siempre al mismo. Un escritor humano es más desordenado: una frase favorita usada dos veces, luego un cambio de tono brusco, luego una metáfora vívida que aparece exactamente una vez y nunca se repite.

El ritmo y fluidez de las palabras también es ilustrativo. Los textos creados por IA tienen un ritmo uniforme: la mayoría de las oraciones tienen una longitud similar y son construidas según la misma plantilla. Los humanos, en cambio, escribimos de forma más caótica.

La perplejidad también es determinante. El texto humano oscila, pero el de la IA se mantiene plano, porque siempre elige la opción predecible.

A lo anterior añado que todos tenemos un estilo o una forma de escribir que nos define. Puede ser formal, irónico, estridente, provocador, etc. Podemos pulirlo, incluso modificarlo, pero lo cierto es que la esencia permanece, y eso también permite distinguir nuestros escritos de los de una IA. 

Conclusión

El mayor riesgo para quienes abusan de la IA es perder destreza para escribir.

Todos sabemos sumar, restar, multiplicar y dividir, pero hemos perdido agilidad mental, porque hemos delegado ese trabajo en una calculadora. Si delegamos completamente en la IA la escritura de nuestros textos, podríamos perder la capacidad de expresar nuestras ideas, incluso, el espíritu crítico, y esto es preocupante.

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