Llevan tiempo alertándonos del riesgo de que la inteligencia artificial se utilice para crear virus. Y no me refiero a los virus informáticos, sino a los que afectan a nuestra salud.
La noticia es que un modelo de IA ha generado, de principio a fin, los genomas de 16 virus funcionales y capaces de replicarse. No son variantes retocadas ni fragmentos ensamblados de forma manual, sino genomas completos, sin equivalente conocido en la naturaleza, que fueron sintetizados y probados en un laboratorio de Palo Alto (California). Los virus resultantes pueden infectar bacterias, replicarse en su interior y destruirlas.
La Dra. Filippa Lentzos, profesora de Ciencia y Seguridad Internacional en el King’s College de Londres, afirma: «Es fundamental considerar el panorama general de la gobernanza y no centrar la regulación únicamente en el modelo de IA. Un enfoque integral resulta más adecuado: salvaguardias en torno al desarrollo y acceso al modelo, revisión responsable de la investigación, análisis de síntesis y medidas de bioseguridad y bioprotección en los laboratorios».
Conclusión
Como ocurre con cualquier herramienta, caben usos indebidos. Un cuchillo puede convertirse en un arma: aunque tenga usos legítimos, el riesgo nunca desaparece por completo.


