Para detectar los plagios en los trabajos universitarios, las universidades utilizan software antiplagio como Turnitin. Pues bien, las universidades de Newcastle, Westminster y Southampton dejarán de usarlo. ¿Por qué? Principalmente por los cambios propuestos por Turnitin en su acuerdo de licencia de usuario final.
Las modificaciones abren la posibilidad de utilizar los datos de estudiantes y personal universitario para entrenar modelos de IA generativa o grandes modelos de lenguaje (LLM).
La Universidad de Westminster introduce una segunda cuestión fundamental: la eficacia real de estas tecnologías frente a las nuevas formas de producción de textos. Consideran que el detector de plagio es poco eficaz ante el uso de IA generativa. Asimismo, cuestionan la fiabilidad de los detectores de IA, puesto que sus resultados son probabilísticos y pueden producir falsos positivos. Esto significa que un texto redactado por una persona podría ser señalado erróneamente como generado por IA por el solo hecho de emplear la IA como corrector ortográfico.
La Universidad de Cambridge ha manifestado que no aceptará cambios en el acuerdo que afecten a la privacidad de los datos o a la propiedad intelectual, aunque mantiene el servicio por el momento.
Tras las críticas, Turnitin aplazó la aplicación de los cambios hasta septiembre de 2027 y aceptó dialogar con representantes universitarios para abordar las inquietudes planteadas.
Conclusión
La entrega de un TFG, un TFM o una tesis doctoral a la universidad no supone que su autor consienta que empresas recopilen su contenido, lo almacenen y lo utilicen para entrenar modelos comerciales de IA. Por ello, aplaudo que las universidades pongan pie en pared para frenar estas prácticas.


