Elon Musk es uno de los principales impulsores de la IA. En diciembre de 2015 fundó junto a Sam Altman y otros inversores la compañía OpenAI como organización sin fines de lucro. La historia entre ellos no terminó nada bien y en febrero de 2018 se produjo la salida de Musk, quien años más tarde fundaría xAI. A finales de 2020 también salieron de OpenAI los hermanos Dario y Daniela Amodei, quienes fundaron Anthropic.
Musk quiere crear un ecosistema dentro de sus empresas impulsado por la IA. Ese ecosistema giraría en torno a robots humanoides (Optimus), grandes centros de datos, chips propios e infraestructuras en el espacio (Starlink y Starship). De momento, sus ambiciones se traducen en pérdidas elevadas: SpaceX (que incluye xAI) registró unas pérdidas netas cercanas a los 5.000 millones de dólares en 2025, año en el que ingresó 18.674 millones de dólares.
Filosofía de trabajo
Adam Grant, profesor en la Escuela Wharton de la Universidad de Pensilvania, donde ha sido el docente mejor valorado durante varios años consecutivos, reveló en la Workhuman Conference, celebrada el 13 de mayo de 2025, unas palabras de Elon Musk sobre como maneja sus empresas: «Una de las cosas que he intentado hacer ha sido crear un ambiente de peligro al no hablar. Si la gente va a tener miedo, prefiero que teman las consecuencias de guardar silencio a que teman las consecuencias de hablar. No vamos a permitir una cultura donde el mensajero sea el blanco de los disparos. Vamos a celebrar a la persona que alertó sobre una posible amenaza o riesgo».
En uno de los primeros lanzamientos de Space X hubo una gran explosión. Musk había preguntado antes del lanzamiento cuáles eran los 10 principales riesgos, y el factor que causó la explosión fue el número 11. Así que Musk se esforzó por crear un entorno donde los empleados se sintieran con la confianza suficiente para expresar sus inquietudes. Según Grant, Musk le dijo a los trabajadores: «Miren, incluso si ven algo que podría ser totalmente irrelevante, si creen que existe la más mínima posibilidad de que afecte nuestro éxito, por favor, avísenme”. Y añadió: «Si la gente va a tener miedo, prefiero que teman lo que sucederá si guardan silencio a que teman lo que sucederá si hablan. No vamos a tener una cultura donde se castigue al mensajero. Vamos a celebrar a la persona que nos alertó sobre una posible amenaza o riesgo».
Musk quiere que las reuniones de trabajo se empiecen siempre contando las malas noticias, que deben ser «ruidosas, repetidas e inmediatas», mientras que las buenas se dicen «una sola vez, en voz baja».
Conclusión
Si Elon Musk consigue materializar su visión, su ecosistema empresarial concentrará un poder sin precedentes hasta la fecha, superior al de muchos gobiernos, con el riesgo que ello conlleva: desde la seguridad nacional hasta la economía o incluso la información.


