Como en otros sectores, en el ámbito de la protección de datos podemos encontrarnos con tres tipos de actores: profesionales, aficionados y estafadores.
Los «aficionados» responden al perfil de buenos comerciales, pero carecen de la formación técnica necesaria. Tienen los conocimientos justos para elaborar un manual de gestión de nivel básico. Con el tiempo, muchos acaban desapareciendo del mercado, aunque siempre surgen nuevos oportunistas dispuestos a ocupar su lugar.
Después están los «profesionales» que dominan la materia, realizan un trabajo riguroso y cobran precios razonables y acordes al mercado.
Y, por último, están los «estafadores» que son aquellos que le venden al cliente que la adaptación de su organización a la nueva normativa de protección de datos le saldrá gratis. Sí, ha leído bien: GRATIS.
Protección de datos a coste cero
Les explico en que consiste el fraude:
Para promover la formación continua de los trabajadores y desempleados se creó la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo (FUNDAE), conocida como Fundación Tripartita, en tanto que está participada por la Administración General del Estado, las Comunidades Autónomas, las principales organizaciones sindicales (CCOO, UGT y CIG) y las organizaciones empresariales más representativas (CEOE y CEPYME). Una de sus funciones principales es la gestión de los denominados «créditos para formación».
El «crédito para formación» se calcula a partir de dos parámetros: las cotizaciones de la empresa en concepto de Formación Profesional del año anterior y el tamaño de su plantilla. Todas las empresas que cotizan por Formación Profesional, independientemente de su tamaño y fecha de creación, tienen un crédito mínimo de 420 €/anuales.
Triple fraude
Los estafadores, lo primero que hacen es acreditarse como centros o entidades de formación ante el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE). Créanme, no es muy difícil lograrlo, y si no lo consiguen se asocian con alguien que lo haya hecho. Tras ello, le facturan los trabajos de adaptación de su organización a la nueva normativa de protección de datos como horas de formación de sus trabajadores con cargo a los créditos para formación (huelga decir que los trabajadores nunca reciben formación).
El empresario que contrata con estos estafadores incurre en varios fraudes:
1º.- Fraude fiscal: porque los servicios de asesoría y consultoría en materia de protección de datos incluyen un IVA del 21 %, mientras que los cursos bonificados están exentos de IVA.
2º.- Fraude a la Seguridad Social: al presentar declaraciones basadas en hechos y datos falsos que generan deducciones fraudulentas en las cuotas a pagar. Por ello, el empresario deberá no solo devolver las bonificaciones con intereses de demora, sino también afrontar las sanciones de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, sin perjuicio de las posibles re
3º.- Fraude en el ámbito de la protección de datos: Los servicios son de baja calidad, basados en documentos genéricos o formularios estándar que ignoran las particularidades de la organización. En consecuencia, no cumplen con la normativa vigente, exponiendo al responsable del tratamiento a multas elevadas de la Agencia Española de Protección de Datos. Además, al disfrazarse como «formación», estos servicios carecen de cualquier garantía de cumplimiento real.
La Agencia Española de Protección de Datos publicó en julio de 2019 un comunicado, que pueden consultar aquí, sobre los riesgos de las prácticas irregulares en servicios de protección de datos a «coste cero».
Conclusión
No se dejen seducir por los cantos de sirena de falsos profesionales y estafadores, que pueden salirles muy caros. Además, perjudican a aquellos que nos esforzamos, día a día, por ser buenos profesionales, honestos y dar un servicio de calidad.
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