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— JAVIER CASAL TAVASCI

Recomendaciones para prevenir los ciberataques

Es posible que, en algún momento, de nuestras vidas seamos víctimas de un ciberataque y hemos de estar prevenidos y adoptar medidas para tratar de atajarlos.

Por lo general, los ciberataques vienen asociados a síntomas de anormalidad en el funcionamiento de los dispositivos:

  • Retrasos inusualmente largos al iniciar sesión, abrir aplicaciones o utilizarlas.
  • Programas que no responden e iconos que dejan de funcionar correctamente.
  • Alto uso de CPU y RAM reportado en el administrador de tareas, incluso sin tareas intensivas en recursos.
  • Comportamiento errático de programas de seguridad y antivirus, que se deshabilitan automáticamente, no se actualizan o no pueden reiniciarse o reinstalarse.
  • Aparición de ventanas emergentes (pop-ups) en el escritorio con advertencias de programas de seguridad desconocidos.
  • Anuncios no deseados que aparecen de manera constante y repetitiva.
  • Pérdida inexplicada de programas y archivos.
  • Acceso restringido: pérdida parcial o total del control sobre software, hardware, discos duros o el sistema completo.

Para prevenir o tratar de limitar los efectos de los ciberataques se recomienda:

  • Integrar todos los equipos y servidores en un mismo dominio seguro.
  • Deshabilitar el acceso genérico en modo «administrador» a servidores y equipos, reemplazándolo por usuarios individuales con los permisos mínimos necesarios (principio del menor privilegio).
  • Configurar correctamente el router, incluyendo el cambio de credenciales predeterminadas y la activación de actualizaciones automáticas de firmware.
  • Proteger la red Wi-Fi con contraseñas robustas (al menos 12 caracteres, combinando mayúsculas, minúsculas, números y símbolos) y habilitar una red de invitados con acceso restringido a la red corporativa para visitantes.
  • Evitar conectarse a redes Wi-Fi públicas o desconocidas. En casos de emergencia, utilizar una Red Privada Virtual (VPN) de pago de proveedores confiables; evitar las VPN gratuitas de origen dudoso, ya que pueden comprometer la privacidad.
  • Proteger las redes de área local (LAN) mediante firewalls para filtrar tráfico entrante y saliente, bloquear protocolos anónimos y monitorear actividades sospechosas.
  • Mantener actualizados el sistema operativo, el software, los navegadores y las aplicaciones, preferiblemente con parches automáticos.
  • Descargar software y aplicaciones únicamente desde sitios oficiales o tiendas verificadas, verificando la integridad mediante hashes cuando sea posible.
  • Deshabilitar las descargas automáticas de archivos en navegadores y clientes de correo.
  • Implementar el cifrado completo de discos (Full Disk Encryption, como BitLocker o FileVault) y el cifrado de archivos sensibles.
  • Realizar copias de seguridad regulares según un protocolo establecido, almacenándolas en ubicaciones seguras y offline (como la regla 3-2-1: tres copias, en dos medios diferentes, una offline).
  • Proteger la página web corporativa con un certificado SSL/TLS actualizado para garantizar conexiones seguras.
  • Acceder solo a sitios web seguros que comiencen por «https://», verificando la validez del certificado y que pertenezca a la entidad legítima.
  • Desconectar inmediatamente el sistema de Internet si se sospecha de un ataque en curso, para contener la propagación.
  • Establecer filtros anti-spam y anti-phishing en el correo electrónico, utilizando herramientas como SPF, DKIM y DMARC para validar remitentes.
  • Utilizar contraseñas robustas para el sistema operativo y cuentas de correo, renovándolas cada 3-6 meses o tras cualquier incidente.
  • Activar la autenticación en dos factores (2FA) o multifactor (MFA) en todos los servicios que lo permitan, preferiblemente con apps o llaves hardware en lugar de SMS.
  • Desconfiar de correos electrónicos sospechosos, con adjuntos inesperados, enlaces acortados o promociones excesivamente atractivas; verificar siempre el remitente.
  • Cerrar sesiones en el sistema operativo y las cuentas de correo al finalizar la jornada laboral, y bloquear la pantalla durante ausencias.
  • Desactivar el Bluetooth cuando no se utilice, para reducir riesgos de conexiones no autorizadas.
  • Reiniciar el teléfono móvil diariamente durante al menos cinco minutos para eliminar procesos temporales y potenciales amenazas persistentes.

Las medidas técnicas deben complementarse con medidas organizativas, incorporadas en políticas y procedimientos formales, como:

  • Inventario actualizado de activos informáticos.
  • Control estricto de accesos físicos y lógicos.
  • Política de «pantalla y escritorio limpios» para evitar exposición de información sensible.
  • Política sobre uso de dispositivos móviles y trabajo remoto (incluyendo BYOD – Bring Your Own Device).
  • Política de intercambio seguro de información, priorizando canales cifrados.
  • Política sobre el uso de servicios en la nube y redes.
  • Política de eliminación y destrucción segura de información obsoleta.
  • Política de copias de seguridad y recuperación de desastres.
  • Procedimiento para la gestión y notificación de incidentes de seguridad.
  • Procedimiento para acciones correctivas y preventivas post-incidente.

Respuesta tras un ciberataques

Sí, a pesar de estas precauciones, se produce un ataque, lo primero es formar un gabinete de crisis y establecer un canal de comunicación alternativo y seguro para compartir información sobre la gestión de la crisis. A continuación, debemos identificar y analizar los vectores de ataque, preservando las pruebas forenses de la actividad delictiva que acompañarán a la denuncia. Una vez localizados dichos vectores, se procederá a las labores de erradicación y recuperación para restablecer la normalidad dentro de la organización.

Por último, y no por ello menos importante, una vez resuelto el incidente, realizaremos un balance de lo sucedido con el fin de mejorar las medidas de seguridad, desarrollar nuevos protocolos e implementar tecnologías que faciliten la detección, el análisis y la mitigación de futuros ataques.

Para resolver cualquier duda sobre ciberseguridad, INCIBE pone a disposición de los ciudadanos una línea de ayuda gratuita y confidencial en el 017. También dispone de un canal de comunicación por WhatsApp en el número 900 116 117. Además, el INCIBE ofrece un Decálogo de ciberseguridad para pequeños y medianos despachos de oficinas.

En caso de ataque, les recordamos los enlaces a la Brigada de Investigación Tecnológica de la Unidad de Investigación Tecnológica (UIT) de la Policía Nacional y al Grupo de Delitos Telemáticos (GDT) de la Guardia Civil:

https://www.policia.es/_es/denuncias.php

https://www.guardiacivil.es/es/servicios/FormasContacto.html

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