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— JAVIER CASAL TAVASCI

Darknet

Cuando accedemos a Internet, tenemos a nuestro alcance una cantidad de información prácticamente inabarcable; sin embargo, la realidad es que solo vemos una parte de todo lo que existe en la red.

Internet se divide en capas: la Cleartnet (Internet superficial), la Deep Web (Internet profunda) y, dentro de esta, una porción muy pequeña y oculta llamada Darknet (Internet oscuro). Veamos:

Cleartnet o Internet superficial

También conocida como Surface Web, Web Visible o Web Indexada. Es la parte de la World Wide Web que está disponible para el público en general y que se puede buscar mediante motores de búsqueda convencionales como Google, Bing o DuckDuckGo, entre otros.

Se estima que este contenido apenas alcanza el 10 % de la información que circula por Internet.

Deep Web o Internet profunda

Es la parte de Internet que no está indexada por motores de búsqueda estándar. No significa que sea inaccesible o ilegal, simplemente no aparece en los resultados de los buscadores.

Su acceso requiere credenciales, enlaces directos o permisos específicos. Usa la infraestructura de red estándar (no necesita herramientas especiales).

Son ejemplos comunes los siguientes:

  • Cuentas de correo electrónico.
  • Intranets y redes privadas corporativas.
  • Perfiles privados en redes sociales.
  • Bases de datos académicas o gubernamentales.
  • Contenido protegido por contraseñas, suscripciones o paywalls.
  • Archivos en la nube personal.

La Deep Web constituye la gran mayoría del Internet. Se estima abarca un 90 % del total. 

Darknet o Internet oscuro

La Darknet constituye la capa más profunda, oculta y de acceso restringido de la Deep Web. Se estima que representa menos del 1 % del tráfico total de Internet.

En ella coexisten usos legítimos, como el periodismo de investigación o el activismo en países con regímenes represivos, y actividades ilegales, que incluyen mercados de drogas, armas, datos robados, malware, material de abuso sexual infantil y foros de ciberdelincuencia.

Navegar por la Darknet no es recomendable. Los riesgos superan ampliamente cualquier posible beneficio de la curiosidad. Quienes, aun así, decidan hacerlo deben extremar las precauciones.

Los expertos coinciden en que nunca deben emplearse el ordenador, la red ni las cuentas habituales. La herramienta más utilizada es el navegador Tor, descargable únicamente desde el sitio oficial (torproject.org). Conviene configurarlo en el nivel de seguridad más alto (Safest), que desactiva JavaScript en la mayoría de los sitios y limita otras funciones para reducir la superficie de ataque. Una medida adicional consiste en combinarlo con una VPN de política verificable de no retención de registros, conectándose primero a la VPN y abriendo después Tor. Como capa extra de protección, pueden inician el equipo desde una memoria USB con un sistema operativo orientado a la privacidad, como Tails. Este sistema no deja rastros persistentes en el disco duro y canaliza por defecto todo el tráfico a través de la red Tor.

Una vez dentro, la prudencia debe ser absoluta: no descargar archivos, no abrir enlaces ni contenidos de origen desconocido y no introducir nunca datos personales, credenciales ni ninguna información que pueda vincular la actividad con la identidad real.

Conclusión

Cuando uno llega a una ciudad que no conoce, suele evitar los suburbios y las zonas marginales o poco seguras. Adentrarse en la Darknet es lo mismo. Aunque no tiene por qué ocurrirle nada, se asumen riesgos innecesarios. Por eso, cuidado.

 

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