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El conocimiento es poder (Francis Bacon)

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JAVIER CASAL TAVASCI

Dark Web

Cuando accedemos a Internet tenemos a nuestra disposición una inmensidad de información, hasta el punto de resultar inabarcable, pero la realidad es que Internet esconde mucho más.

Internet se divide en capas: la parte visible (Internet superficial), la Deep Web (Internet profunda) y, dentro de esta, una porción muy pequeña y oculta llamada Dark Web (Internet oscuro). Veamos:

Cleartnet o Internet superficial

También conocida como Surface Web, Web Visible o Web Indexada. Es la parte de la World Wide Web que está disponible para el público en general y que se puede buscar mediante motores de búsqueda convencionales como Google, Bing o DuckDuckGo, entre otros.

Se estima que este contenido apenas alcanza el 10 % de la información que circula por Internet.

Deep Web o Internet profunda

Es la parte de Internet que no está indexada por motores de búsqueda estándar. No significa que sea inaccesible o ilegal, simplemente no aparece en los resultados de los buscadores.

Su acceso requiere credenciales, enlaces directos o permisos específicos. Usa la infraestructura de red estándar (no necesita herramientas especiales).

Son ejemplos comunes los siguientes:

  • Cuentas de correo electrónico.
  • Intranets y redes privadas corporativas.
  • Perfiles privados en redes sociales.
  • Bases de datos académicas o gubernamentales.
  • Contenido protegido por contraseñas, suscripciones o paywalls.
  • Archivos en la nube personal.

La Deep Web constituye la gran mayoría del Internet. Se estima abarca un 90 % del total. 

Dark Web o Internet oscuro

Es la parte más profunda, oculta y peligrosa de la Deep Web. Se estima que no llega al 1 % del tráfico que circula por Internet.

Incluye tanto usos legítimos (por ejemplo, periodismo de investigación, activismo en países represivos) como ilegales (mercados de drogas, armas, datos robados, malware, pornografía infantil, foros de ciberdelincuencia). 

Navegar de forma segura por la Dark Web requiere ciertas precauciones, aunque no es recomendable adentrarse en ella, ya que los peligros superan con creces la curiosidad.

Los expertos aconsejan que nunca se use el ordenador, la red ni las cuentas habituales. Para navegar, utilizar Tor Browser, que puede descargarse en la página oficial (torproject.org). Configurarlo en el modo “más seguro” (Safest), desactivando JavaScript para reducir riesgos. Combinarlo con una VPN de pago sin registros, conectándose a ella antes de abrir Tor. Una opción muy segura es arrancar un sistema operativo especial desde un USB, como Tails, que se borra al apagar el equipo y enruta todo el tráfico por Tor. Una vez dentro, la regla número uno es no tocar nada: no descargar archivos, no hacer clic en enlaces desconocidos y nunca introducir datos personales.

Conclusión

Cuando uno se adentra en una ciudad que no conoce suele evitar los suburbios, las zonas marginales y no tan seguras. Adentrarse en la Dark Web sería lo mismo: no tiene por qué pasarle nada, pero asume riesgos innecesarios, así que cuidado. 

 

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