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JAVIER CASAL TAVASCI

¿Estamos ante una burbuja en la inteligencia artificial?

Hay economistas que sostienen que en torno a la inteligencia artificial se ha formado una burbuja especulativa que podría estar cerca de estallar. Otros, en cambio, defienden que se trata de una inversión en una tecnología transformadora que exige un fuerte desembolso para alcanzar el máximo potencial.

Wall Street publicó el 26 de mayo de 2026 un artículo firmado por el economista James Broughel con una tesis interesante. Dice que «calificar el auge de la IA como una burbuja puede dar la impresión de que la inteligencia artificial es falsa o está condenada al fracaso. Pero, en realidad, significa algo mucho más específico. El precio de los activos relacionados con la IA podría haber subido más de lo que razonablemente se espera que generen. Según esta definición, la evidencia apunta ahora a una burbuja en la inversión en IA». Broughel pronuncia una frase lapidaria: «Un gran invento puede ser una mala inversión si los compradores pagan demasiado por un derecho sobre sus beneficios futuros». 

Por su parte, Financial Times informó de que Amazon, Alphabet, Microsoft y Meta planean invertir 725.000 millones de dólares en infraestructura de IA, reduciendo de forma significativa su liquidez. En 2026 se prevé que Amazon gaste más efectivo del que genera. Meta consumirá caja en la segunda mitad del año, al igual que Microsoft en al menos un trimestre. Los analistas anticipan que el flujo de caja libre anual de Alphabet seguirá siendo positivo, pero caerá a su nivel más bajo en más de una década. Estas compañías están apostando de forma decidida a que los ingresos futuros derivados de la IA compensen este enorme desembolso; en otras palabras, se lo juegan todo a una carta.

NVIDIA, la empresa con la mayor capitalización bursátil del mundo, ha experimentado un crecimiento extraordinario, aunque gran parte de su valoración depende de que el gasto en IA continúe acelerándose. 

Burbuja puntocom

Internet vivió su propia burbuja en el año 2000: estalló, pero dejó tras de sí una infraestructura (fibra óptica, servidores, protocolos) que resultó esencial a largo plazo. Además, las empresas que sobrevivieron, como Amazon o Google, hoy valen billones.

A diferencia de muchas empresas puntocom que carecían de un modelo de negocio capaz de generar valor, la IA sí produce beneficios tangibles, por ejemplo, mejora la productividad o impulsa los avances científicos. Sin embargo, el retorno de la inversión está tardando más de lo previsto.

Opiniones de expertos

Paul Krugman, premio Nobel de Economía, considera que existe una sobreinversión en IA impulsada por expectativas exageradas. Al mismo tiempo, advierte que «los centros de datos que se están construyendo, la inversión en chips, la inversión en software, todo esto se depreciará físicamente muy rápido. Quedará obsoleto muy pronto. Así que creo que es probable que haya una proporción mucho mayor de inversión desperdiciada que nunca se utilice en este auge que en el anterior auge tecnológico. En resumen, no es una buena noticia».  Si esta tesis es correcta, Krugman advierte: «Las empresas habrán malgastado muchísimo dinero en construir sistemas impresionantes que nadie querrá usar».

Ruchir Sharma, uno de los analistas más reconocidos en mercados emergentes, advierte de que «la burbuja podría estallar en 2026 si se produce una subida de los tipos de interés».

Stuart Russell, uno de los mayores expertos en inteligencia artificial, ha señalado que «existe un 75 % de probabilidad de que la burbuja de la IA estalle». A su juicio, «las capacidades actuales de la IA no justifican el nivel de inversión».

Arvind Krishna, CEO de IBM, durante un episodio del podcast Decoder, a la pregunta de si cree que existe un retorno de la inversión empresarial en IA que justifique el gasto actual, respondió: «Centrémonos en los costes actuales, porque cualquier previsión futura es especulativa. Se necesitan unos 80.000 millones de dólares para llenar un centro de datos de un gigavatio. Esa es la cifra actual. Si una empresa se compromete a invertir entre 20 y 30 gigavatios, eso supone alrededor de 1,5 billones de dólares en gastos de capital. Además, hay que utilizarlo todo en cinco años, porque después debe reemplazarse por completo. Si analizamos el total de compromisos mundiales en este sector, en lo que respecta a la generación global de inteligencia artificial, parece que alcanzan unos 100 gigavatios. Eso equivale a unos 8 billones de dólares en gastos de capital. En mi opinión, es imposible obtener un retorno de esa inversión, porque 8 billones de dólares en gastos de capital implican la necesidad de generar aproximadamente 800.000 millones de dólares de beneficio solo para cubrir los intereses». Otra de sus afirmaciones fue: «No estoy convencido, o mejor dicho, le doy muy pocas probabilidades –entre un 0 % y un 1 %– de que el conjunto actual de tecnologías conocidas nos lleve a la Inteligencia Artificial General (AGI)».

Conclusión

Las grandes tecnológicas necesitan seguir captando capital para sus inversiones en infraestructuras de IA y una de las vías más rápidas es acudir a los mercados de valores (la bolsa) y es previsible que proliferen mensajes excesivamente optimistas antes de hacerlo.

No soy economista ni analista de mercados ni gran inversor, así que el único consejo que puedo ofrecer es prudencia: no se dejen arrastrar por los cantos de sirena. Antes de invertir en un activo de riesgo, asesórense con profesionales y no se precipiten.

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