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JAVIER CASAL TAVASCI

Mierdificación (Enshittification): el deterioro de las plataformas digitales

El término «mierdificación» (una traducción del neologismo inglés «enshittification») fue acuñado por el bloguero y activista digital canadiense Cory Doctorow. Lo utilizó por primera vez en un artículo de su blog, Pluralistic, el 21 de enero de 2023, que dejo enlazado aquí. La relevancia del concepto fue tal que en 2024 fue elegida «Palabra del año 2023» por la American Dialect Society.

Este concepto describe el patrón de deterioro constante que sufren las plataformas digitales, que con el tiempo se vuelven «una mierda» para sus usuarios. Doctorow define este proceso en tres fases:

  1. Atracción de usuarios: La plataforma amigable para los usuarios, ofreciendo un servicio de alta calidad, útil y sin publicidad intrusiva.

  2. Traición a los usuarios: Una vez que los usuarios están atrapados en la red, la plataforma desvía su atención hacia los clientes comerciales (vendedores, anunciantes), abusando de su audiencia cautiva para extraerles valor.

  3. Abuso a todos: Finalmente, la plataforma abusa tanto de los usuarios como de los clientes comerciales para maximizar los beneficios para sus accionistas. El interés del usuario pasa a un segundo plano. Solo importa el beneficio económico a corto plazo y las decisiones que mejor convengan a la empresa. El caso es que el usuario ya está atrapado en la red y le cuesta salir, aunque el contenido que reciba se haya degradado hasta límites insospechados; si bien hay un punto crítico, en el que el usuario se harta y se marcha. 

Cory Doctorow pone como ejemplo Amazon. Durante años operó con pérdidas, vendiendo productos con precios bajísimos. Esto atrajo a millones de usuarios y acabó con la competencia local, dejando a los consumidores con pocas alternativas. El siguiente paso fue atraer a muchos vendedores que convirtieron a Amazon en la «tienda de todo» que había prometido desde el principio. Los vendedores del Marketplace alcanzaron audiencias masivas y Amazon les asignó bajas comisiones, pero con el tiempo estar en Amazon se convirtió en una necesidad para los comerciantes. Fue entonces cuando Amazon empezó a exprimir a los vendedores, con comisiones de venta que reducen significativamente su margen de beneficio. Amazon no genera una lista de los productos que más se ajustan a la búsqueda del usuario, sino una lista de productos cuyos vendedores han pagado más para aparecer en la parte superior de esa búsqueda. Estas comisiones están incluidas en el precio del producto, y el requisito de «Nación Más Favorecida» de Amazon para los vendedores implica que no pueden vender a precios más bajos en otros lugares, por lo que Amazon ha fijado los precios en todos los minoristas.

El autor pone también como ejemplo a Facebook. Primero, Facebook era red social amigable y útil que conectaba a amigos y familiares. Esto creó una especie de toma de rehenes mutua: una vez que creabas una comunidad, irse de Facebook era prácticamente imposible, porque tenías que convencer a todos sus miembros de que también se fueran y acordar adónde ir. Esto también pasa con WhatsApp. Hay aplicaciones alternativas, como Signal, pero la gente es reacia a cambiarse, aun siendo mejor y más segura.

Con todos atrapados, Facebook saturó las feeds con publicidad y contenidos patrocinados, subió drásticamente el precio de los anuncios, ignoró el fraude publicitario y, como revelaron demandas, se confabuló con Google en el programa «Jedi Blue» para manipular el mercado publicitario.

Hoy en día, Facebook se ha convertido en un espacio tóxico donde apenas queda rastro de la amigabilidad con que comenzó. Es una red salvaje, al igual que X (antes Twitter), y plataformas de vídeo como TikTok, YouTube e incluso Instagram. Las «redes sociales» han mutado en auténticas «redes fecales».

Conclusión

El problema de fondo es que el mercado está dominado por grandes tecnológicas que forman un oligopolio. Hacen imposible que surjan alternativas viables y, cuando alguna emerge con éxito (como Instagram, que comenzó a atraer a usuarios que huían de Facebook), simplemente la compran, eliminando la competencia y perpetuando el ciclo de la mierdificación. El usuario, al final, se queda sin opciones reales y con servicios que se degradan progresivamente.

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