Imagine a una persona necesitada, sin recursos, capaz de agarrarse a un clavo ardiendo para salir adelante. Esas personas, especialmente vulnerables, son el objetivo principal de organizaciones criminales que las reclutan para negocios turbios, por ejemplo, para transportar droga en su cuerpo. Son las llamadas «mulas»; pues bien, también existen las «mulas de dinero» (money mules).
Las redes sociales se han convertido en el caldo de cultivo perfecto para la captación de personas necesitadas. El perfil más buscado por las organizaciones criminales es el de personas jóvenes —incluso menores—, inmigrantes y, en general, personas desesperadas por una situación económica angustiosa.
A finales de 2022, la operación EMMA–8, coordinada por Europol en el marco de una acción global contra el blanqueo de capitales a través de mulas, identificó a 8.755 mulas, 222 reclutadores y 4.089 transacciones fraudulentas en todo el mundo, evitando pérdidas por valor de 17,5 millones de euros. En España se detuvo a 52 mulas, evitando un fraude cercano a los 800.000 euros.
En la operación participaron las autoridades policiales de España, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Eslovaquia, Estonia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Moldavia, Países Bajos, Polonia, Portugal, Rumanía, Eslovenia, Reino Unido, República Checa, Suecia, Suiza, Estados Unidos, Colombia, Australia, Singapur y Hong Kong, con la ayuda de Europol y Eurojust y la intervención de la European Banking Federation.
A pesar del éxito de la operación, en abril de 2024, en el marco de la operación EMMA–9, se detuvo a 1.451 mulas y se notificaron 10.736 transacciones fraudulentas, evitando pérdidas estimadas en casi 100 millones de euros. En España se arrestó a 558 mulas, con un fraude de 4 millones de euros.
Las mulas suelen ser captadas por otras mulas. No obstante, los reclutadores recurren cada vez más a las redes sociales, los anuncios emergentes en Internet (pop-ups) y los mensajes móviles (SMS) o de mensajería instantánea para atraerlas mediante falsas ofertas de trabajo. Existen señales de alerta que invitan a desconfiar de este tipo de ofertas, por ejemplo: «empresa extranjera (sin datos verificables) busca agente local para recibir y reenviar pagos», «se busca gestor de pagos online» o «trabajo remoto: solo necesitas una cuenta bancaria».
En ocasiones, los criminales obtienen datos bancarios de la víctima mediante brechas de datos. Previa extorsión, fuerzan a la víctima a colaborar en la trama.
Cómo funcionan las mulas de dinero
Las mulas son el eslabón final en una cadena de blanqueo de capitales. La operativa es la siguiente:
- Los criminales obtienen dinero procedente de actividades ilícitas (narcotráfico, terrorismo, estafas, ransomware, venta de armas, entre otras).
- Ingresan el dinero en la cuenta bancaria abierta a nombre de la mula.
- La mula recibe el dinero y lo reenvía a otra cuenta, adquiere criptomonedas o lo retira en efectivo, cobrando una comisión (normalmente baja).
Las mulas incurren en delitos graves: blanqueo de capitales, pertenencia a organización criminal o receptación, que en España se castigan con penas de privación de libertad.
Conclusión
Nunca faciliten sus datos bancarios a desconocidos, por muy convicente que sea la historia.
Si ven un ingreso inesperado en su cuenta bancaria, no lo toque ni lo transfiera. Informe al banco para que lo bloquee y acuda a las FCSE para denunciarlo.
Pueden ampliar los detalles sobre el tema con la guía editada por diversas autoridades que pueden consultar haciendo clic aquí.


