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El conocimiento es poder (Francis Bacon)

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JAVIER CASAL TAVASCI

Nuevas Tecnologías y Abogacía 5.0.

¿Cómo veo la abogacía en pocos años? Muy diferente a como se ve en la actualidad.

Las nuevas tecnologías han cambiado la manera de trabajar de numerosos profesionales. Por ejemplo, los arquitectos ya no diseñan sus proyectos sobre una mesa con lápiz, regla y papel, sino que utilizan software especializado e impresoras 3D para crear modelos precisos. Lo mismo pasa en la medicina, que está sufriendo una revolución imparable con las nuevas técnicas de diagnóstico, la realidad aumentada, la nanotecnología y la telemedicina, que permiten intervenciones más precisas y personalizadas.

En el caso de los abogacía, las nuevas tecnologías también han cambiado nuestra manera de trabajar, facilitando el acceso a información jurídica relevante. En el siglo pasado, adquirir la colección de los Aranzadi de Jurisprudencia estaba al alcance de pocos despachos debido a su alto costo. En la actualidad, existen múltiples bases de datos, ciertamente económicas, e incluso las hay gratuitas como CENDOJ (Centro de Documentación Judicial) del Consejo General del Poder Judicial. Además, gracias a Internet, ya no es necesario adquirir, cada cierto tiempo, códigos de legislación, pues toda ella está publicada, de forma actualizada y gratuita, en el Boletín Oficial del Estado.

El gran cambio que se avecina –y que ya está en marcha– vendrá de la mano de la inteligencia artificial, que traerá consigo:

  • Plataformas con chatbots avanzados, capaces de responder a consultas legales con un lenguaje natural, comprensible y sorprendentemente rápido.
  • Automatización en la creación de documentos legales mediante diálogos interactivos entre el usuario y el software.
  • Revisión de documentación con relevancia jurídica, a través de mecanismos automatizados, en procesos de due diligence, identificando riesgos y anomalías con precisión.
  • Sistemas de reconocimiento cognitivo y modelos de procesamiento del lenguaje natural que permitirán analizar mensajes, transcribir reuniones, clasificar documentos, etc.
  • Herramientas de analítica predictiva basadas en información estadística sobre posibilidades de éxito de acciones judiciales en tribunales concretos.
  • Sistemas de codificación predictiva para seleccionar automáticamente material electrónico relevante en procesos judiciales, optimizando la revisión de evidencias.
  • Sistemas de negociación automatizada para la resolución alternativa de conflictos.
  • Agentes autónomos que actuarán como asistentes legales independientes para tareas como exportar datos, interactuar con interfaces o automatizar flujos de trabajo.

La inteligencia artificial impactará profundamente en los modelos de negocio, las estructuras de personal, la formación continua y la fijación de precios, entre otras cuestiones. Frente a esta realidad, podemos adoptar dos posturas: negarla o aceptarla, pero el cambio ya está aquí.

Los primeros en incorporar la inteligencia artificial serán las grandes firmas. A medida que la tecnología se generalice y abarate, se extenderá a los despachos medianos, que crecerán y lo harán con mayor facilidad. Por último, tenemos a los despachos individuales, que desaparecerán del mercado, sino abrazan como aliada a la inteligencia artificial. La inversión en nuevas tecnologías y en formación serán esenciales en este proceso de transformación.

Ley de Amara sobre los efectos de la Tecnología

El científico e investigador, Roy Charles Amara, quien fue Presidente del Institute for the Future, es conocido por la Ley de Amara, sobre los efectos de la tecnología, que se resume en esta frase: «Nuestra tendencia es sobrestimar los efectos de una tecnología en el corto plazo y subestimar el efecto en el largo plazo».

La Ley de Amara explica el llamado «ciclo de sobreexpectación», según el cual cualquier tecnología produce al principio unas expectativas muy altas, seguida después por la pendiente y el abismo de la desilusión, para terminar, al cabo de cierto tiempo, con una rampa de consolidación y una meseta de productividad.

La formación en el uso y comprensión de los algoritmos, será esencial para amoldarnos al cambio. Los colegios profesionales deben prepararse para acompañarnos en esta transición. ¿Lo están? No.

Claves para afrontar el futuro de la abogacía

Superación, motivación, ilusión compartida y apertura al cambio son las claves para el futuro de la abogacía.

La inteligencia artificial permite automatizar tareas rutinarias, como el análisis de información o la creación de documentos legales. Incluso puede encargarse de la atención inicial al cliente y responder consultas; sin embargo, el trato personal con el cliente es irremplazable, al igual que cualidades humanas como la intuición, la empatía y la persuasión.

Es necesario asumir esta realidad e implantar paulatinamente la inteligencia artificial en nuestros despachos. La inteligencia artificial no va a sustituir a los abogados; ahora bien, aquellos profesionales que incorporen la inteligencia artificial a su trabajo podrían llegar a sustituir a quienes no lo hagan. Les pongo un ejemplo para ilustrarlo: la búsqueda de jurisprudencia. Con bases de datos automatizadas, podemos recopilar la jurisprudencia necesaria para un asunto en minutos. También podría hacerse usando los antiguos tomos de Aranzadi, pero alcanzar el mismo resultado nos llevaría horas, incluso días. Esto mismo ocurre con las herramientas de inteligencia artificial, que optimizan procesos y liberan tiempo para tareas de alto valor.

La inteligencia artificial permite a los despachos medianos asumir un mayor volumen de trabajo, mejorar la eficiencia interna, ofrecer servicios más ágiles y precisos y posicionarse mejor frente a despachos grandes y bien establecidos; incluso podrán escalar su negocio mediante modelos de facturación híbridos, como tarifas fijas para revisiones automatizadas combinadas con horas facturables para estrategia y temas más complejos.

En cambio, los despachos más pequeños y, especialmente, los abogados que trabajan de forma individual se enfrentan a un escenario complicado. La inteligencia artificial hace que los servicios legales básicos y más comunes sean accesibles, rápidos y económicos, reduciendo la demanda de abogados generalistas que no puedan competir en precio o velocidad. La tabla de salvación está en la especialización. Trabajar para convertirse en referentes dentro de un nicho de mercado concreto, compitiendo en conocimiento, calidad y relevancia dentro de su área especializada.

Costará adaptarse, pero la abogacía será más útil y necesaria que nunca. Ahora es el momento de ponernos a trabajar con la mente abierta, con ilusión y grandes dosis de creatividad.

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