Donald Trump firmó el 2 de junio de 2026 una orden ejecutiva titulada Promoting Advanced Artificial Intelligence Innovation and Security (Fomento de la Innovación y la Seguridad en Inteligencia Artificial Avanzada).
El objetivo de la orden ejecutiva es evaluar los riesgos para la seguridad nacional, en particular las capacidades cibernéticas ofensivas, las vulnerabilidades y las amenazas a la infraestructura crítica. Esta evaluación se articula a través del Comité de Sistemas de Seguridad Nacional, el Secretario de Defensa y el Secretario de Seguridad Nacional, mediante la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA). Además, se crea un Centro de Intercambio de Información sobre Ciberseguridad de IA, liderado por el Departamento del Tesoro en colaboración con la industria y operadores de infraestructuras críticas. Este centro se encargará de coordinar el escaneo de vulnerabilidades, su validación y la distribución rápida de parches.
Modelo de frontera segura
Uno de los aspectos más relevantes es la creación de un marco para los denominados “modelos de frontera”, definidos como aquellos con capacidades cibernéticas avanzadas que superen determinados umbrales. En un plazo de 60 días, el Gobierno federal deberá:
- Desarrollar un proceso de evaluación comparativa, de carácter clasificado, para medir las capacidades cibernéticas avanzadas de los modelos de IA.
- Crear un marco voluntario de colaboración con los desarrolladores de IA que permita:
- Evaluar si un modelo en desarrollo alcanza la categoría de “frontera cubierta”.
- Proporcionar acceso anticipado al Gobierno federal a los modelos de frontera cubierta (hasta 30 días antes de su lanzamiento).
- Seleccionar socios de confianza para un despliegue controlado.
Es importante destacar que la orden prohíbe expresamente interpretar esta sección como la imposición de un sistema de licencias obligatorias, autorización previa o permisos gubernamentales sobre el desarrollo, publicación, lanzamiento o distribución de nuevos modelos de IA, incluidos los modelos de vanguardia. Se mantiene, por tanto, un enfoque estrictamente voluntario.
Protección frente a la delincuencia
El Fiscal General recibe instrucciones claras de priorizar la persecución penal de quienes utilicen la IA para cometer ciberdelitos.
Se mencionan específicamente conductas como el acceso ilegal a sistemas informáticos con fines dañinos y el uso de IA para la comisión de cualquier otro delito. Esto incluye la intrusión en sistemas de tecnología de la información, tanto públicos como privados, así como el uso de agentes de IA para acceder ilícitamente a datos o información que posteriormente se empleen con fines delictivos.
Memorándum para acelerar el uso de IA en el ejército
Tres días después de firmar la Orden Ejecutiva, la Casa Blanca publicó el Memorándum NSPM-11 para acelerar el uso de IA por parte del ejército y las agencias de inteligencia y seguridad nacional.
El memorándum es, en buena medida, una respuesta al conflicto abierto entre el Departamento de Defensa y Anthropic. La empresa se negó a renunciar a sus “líneas rojas” internas: no permitir que sus modelos se usen para vigilancia masiva de ciudadanos ni para armas totalmente autónomas (sin supervisión humana), incluso si la ley federal lo permitiera.
Para evitar empresas díscolas, el memorándum incluye una disposición crucial: ninguna entidad comercial puede «impedir el uso, deshabilitar, degradar o modificar sustancialmente, sin el conocimiento y la aprobación del Gobierno federal, un sistema de IA del que dependan nuestros hombres y mujeres para sus misiones».
Conclusión
Esta orden ejecutiva no es comparable al Reglamento de Inteligencia Artificial. Se centra exclusivamente en la supervisión de la IA desde una perspectiva de seguridad nacional.
Asimismo, el enfoque voluntario respecto de los modelos de frontera y el énfasis en la colaboración público-privada parecen diseñados para evitar presionar en exceso a las grandes tecnológicas.


