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JAVIER CASAL TAVASCI

Las redes sociales de los menores

Las redes sociales continúan siendo un fenómeno dominante en la sociedad actual. Sus funciones principales contribuyen a su éxito sostenido:

  • Permiten compartir imágenes y vídeos de manera inmediata y en tiempo real, facilitando una interacción fluida.
  • Ofrecen filtros, efectos, stickers y música que enriquecen y hacen más atractivo el contenido.
  • Facilitan la etiquetación de personas y temas mediante «hashtags», lo que mejora la visibilidad.

Los usuarios refuerzan lazos de amistad, conocen gente nueva con intereses o amistades comunes y comparten su día a día a través de sus fotografías y vídeos, pero, a menudo, conscientes o no, descuidan su imagen e intimidad. Esto es especialmente preocupante en el caso de los menores.

Los menores, al igual que cualquier persona, sienten la necesidad de integrarse socialmente, buscan la aceptación de sus compañeros, un cierto grado de reconocimiento y popularidad, y están sometidos a la presión de mantener un perfil activo. Estos factores pueden llevarlos a conductas de riesgo, como la exposición de demasiada información personal, la participación en retos virales peligrosos o incluso la publicación de imágenes con connotaciones sexuales.

Imágenes poco favorecedoras o descontextualizadas suelen generar comentarios hirientes, que los menores a menudo no saben gestionar. Otro riesgo es la baja autoestima cuando sus publicaciones no alcanzan el nivel de popularidad deseado.

En 2021 salió a la luz que Facebook Inc. (en la actualidad, Meta Platforms Inc.) ocultó un informe interno de Instagram –red social de la que es propietaria– sobre el impacto negativo de la plataforma en chicas jóvenes. El documento señala que «las adolescentes culpan a Instagram por el aumento de su ansiedad y depresión». En Estados Unidos un 40 % de los usuarios de Instagram tenía, entonces, menos de 22 años, un dato que es extrapolable al resto del mundo. El uso de filtros para construir la imagen perfecta de uno mismo, hacen que muchos se sientan más identificados con esa imagen ideal que con la apariencia real. Es lo que los psicólogos llaman como «dismorfia del selfie», una nueva modalidad del trastorno dismórfico corporal (TDC). Estudios recientes, como los de 2024 y 2025 de organizaciones como la OMS, confirman que estos efectos persisten y se han intensificado con el auge de nuevas plataformas.

Derechos del menor 

En España, un menor de edad puede abrir una cuenta en una red social a partir de los 14 años. El Proyecto de Ley Orgánica para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales prevé la elevación de esa edad a 16 años. Si no alcanzan la edad mínima, solo podrán abrir un perfil con la autorización de sus padres o tutores, quienes tienen la capacidad de cerrar cualquier perfil si el menor no alcanza dicha edad.

Los padres podrán ejercer el control sobre el uso de las redes sociales de sus hijos a partir de los 14 años, o 16 años de aprobarse la reforma, pero con las limitaciones de la ley. 

La Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989, establece en su artículo 16, apartado 1, que: «Ningún niño será objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia ni de ataques ilegales a su honra y a su reputación». A su vez, el apartado 2 de dicho artículo establece: «El niño tiene derecho a la protección de la ley contra esas injerencias o ataques». En términos similares se pronuncia la Carta Europea de los Derechos del Niño de 8 de julio de 1992.

En el caso de España, nuestra Constitución reconoce –con carácter general– el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen en su artículo 18.

Asimismo, la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor establece en su artículo 4, apartado 1, que: «Los menores tienen derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. Este derecho comprende también la inviolabilidad del domicilio familiar y de la correspondencia, así como del secreto de las comunicaciones». El mismo artículo en su apartado 5 dice: «Los padres o tutores y los poderes públicos respetarán estos derechos y los protegerán frente a posibles ataques de terceros».

Control de las redes sociales de los menores por los padres o tutores

La patria potestad, es decir, la autoridad de los padres sobre los hijos, habrá de ejercerse respetando, en todo momento, los derechos que los menores tienen reconocidos por ley. Ahora bien, no puede ser que el ordenamiento jurídico haga descansar en los padres la obligación de velar por el cuidado y el desarrollo de sus hijos menores y, al mismo tiempo, desposeerles de toda capacidad de control sobre ellos; por tal motivo, se admiten determinados actos de intromisión, siempre que se ajusten a los usos sociales o se produzcan –con la debida proporcionalidad– en situaciones de urgente necesidad. 

Controlar o supervisar el contenido de las redes sociales de los hijos mayores de 14 años, o 16 años de aprobarse la reforma, podría suponer una intromisión en su derecho a la intimidad y al secreto de las comunicaciones, pero existen excepciones, por ejemplo, cuando peligra su integridad en casos de humillaciones, hostigamiento, amenazas, suplantación de identidad, etc. En esas situaciones, los tribunales admiten la intromisión en la intimidad del menor con la finalidad de recabar pruebas de la actividad delictiva. 

El Tribunal Supremo se ha pronunciado sobre las condiciones necesarias para considerar legítimo el acceso de los padres a la cuenta de una red social sin el consentimiento del menor en la STS nº 864, Sala Segunda, de lo Penal, de 10 de diciembre de 2015, Recurso de casación nº 912/2015.

Recomendaciones

Si sus hijos menores quieren tener un perfil en una red social, y no pueden persuadirles de lo contrario hasta la mayoría de edad, les dejo algunas recomendaciones:

  • Configuren juntos la cuenta y el perfil de usuario. Empleen un pseudónimo o alias para impedir la identificación del menor. Desactiven la geolocalización para impedir que terceros ubiquen al menor, y activen las opciones de privacidad máxima para que las publicaciones no sean públicas ni indexadas en buscadores.
  • Creen una contraseña de acceso segura. Las contraseñas deben ser complejas y difícilmente adivinables por terceros, evitando el uso de palabras sencillas, secuencias alfanuméricas o información fácilmente asociada al menor. Al respecto, les dejo enlazado aquí un artículo anterior sobre la construcción de contraseñas robustas.
  • Negocien el contenido a publicar. Es importante hacerle entender a los menores la importancia de velar por su privacidad. No todo se puede publicar en Internet y deben entender que es así.
  • Empleen herramientas de control parental, mediante aplicaciones como Qustodio, Kid’s Place, Google Family Link o Screen Time, para evitar el acceso del menor a contenido inapropiado (sexual, violento, etc.) y monitorear su uso.
  • Normalicen el uso de las redes en presencia de adultos, especialmente de los padres, para fomentar la transparencia.
  • Establezcan normas sobre horarios, tiempos máximos de conexión y una rutina de supervisión. 

Las redes sociales mal gestionadas pueden generar problemas de adicción. Estén atentos a señales de alerta como cambios abruptos de humor, pérdida de autocontrol, dificultades en relaciones interpersonales, ansiedad, inseguridad, insomnio, bajo rendimiento escolar o aislamiento social.

Peligros en redes sociales

Quiero compartirles el siguiente vídeo de la AEPD sobre los peligros en redes sociales para los menores. 

Haciendo clic aquí les comparto un estudio de UNICEF realizado en colaboración con diversas Administraciones y Universidades sobre el «Impacto de la Tecnología en la Adolescencia». Se trata de un análisis sobre las relaciones, riesgos, oportunidades y el uso saludable de las Tecnologías para la Relación, la Información y la Comunicación.

Igualmente, recomiendo es el Dosier sobre Primera Infancia del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC), que dejo enlazado aquí

Conclusiones

Internet es un gran escaparate en el que todos nos exponemos. Cada persona decide cuánto expone de sí misma, pero recuerden que Internet tiene una memoria permanente y las publicaciones pueden resurgir en cualquier momento.

El mundo actual es complejo, y los padres deben valerse de su experiencia como adultos para enseñar a sus hijos a gestionarlo de la mejor manera posible, aunque no sea sencillo. No se trata de prohibirles el uso de las redes sociales, pues estas forman parte de su mundo, sino de educarles, no solo en los centros educativos, también en casa, para que los menores tomen consciencia de los riesgos y de la necesidad de adoptar precauciones ante comportamientos en Internet que puedan resultarles extraños.

También es importante hacerles ver que es necesario desconectar periódicamente de las redes sociales para trabar amistades reales y equilibrar su vida digital con experiencias offline.

No se pierda nuestro podcast sobre el artículo

 

 

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