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— JAVIER CASAL TAVASCI

Creación de una identidad digital única

Que en un futuro no muy lejano todos tendremos una identidad digital que nos identifique en línea es un hecho.

La compañía Tools for Humanity, cofundada por Sam Altman, el mismo que está detrás de ChatGPT, recolectó durante años los datos biométricos de millones de personas en todo el mundo mediante el escáner del iris, dentro de su proyecto Worldcoin, del que ya hablé en otro artículo que dejo enlazado aquí. Dejar en manos privadas un patrón único e inmutable, como nuestro iris, es una locura.

Aadhaar

La India, el país más poblado del mundo con cerca de 1.500 millones de habitantes, cuenta con uno de los mayores sistemas de identidad biometrica del mundo. La inmensa mayoría de sus habitantes están registrados en el sistema nacional conocido como Aadhaar, que proporciona la Tarjeta de Identidad Única (Tarjeta UID). Este sistema se regula por la Aandhaar Act de 2016.

El proyecto Aadhaar comenzó a gestarse en 2009, cuando el Congreso Nacional Indio (INC) era el partido gobernante, pero tuvo una agresiva implementación con el partido Bharatiya Janata (BJP). Se calcula que el 95 % de los residentes mayores de 18 años ya tienen su tarjeta Aadhaar.

El Aadhaar es un número aleatorio de 12 dígitos emitido por la Unique Identification Authority of India (UIDAI) tras un proceso de verificación biométrica. Cualquier persona, independientemente de edad, sexo o nacionalidad, que resida en India puede inscribirse voluntariamente.

La tarjeta física incorpora diversas medidas de seguridad: logotipo en relieve, código QR, holograma, patrón guilloche, imagen fantasma y microtexto. En diciembre de 2025, la UIDAI anunció que estudia un nuevo diseño que eliminaría datos personales visibles como el nombre, la dirección y el propio número de 12 dígitos.

La persona que desee inscribirse debe proporcionar una serie de datos personales (nombre y apellido, fecha de nacimiento, sexo, dirección y opcionalmente el número de teléfono móvil y la dirección de correo electrónico). Aparte debe proporcionar sus datos biométricos (diez huellas dactilares, escaneo de los iris y una imagen facial). Aadhaar no incluye información sobre casta, religión, ingresos o salud.

Los datos personales se guardan en el Repositorio Central de Datos de Identidades (CIDR) de UIDAI, con protocolos de encriptación y acceso restringido para mitigar riesgos.

Niña siendo registrada en el sistema Aadhaar a través de sus datos biométricos (huellas digitales e iris)

Discriminación y sesgos

Aunque la inscripción en Aadhaar es voluntaria, en la práctica no lo es del todo, ya que se requiere para acceder a subsidios gubernamentales y servicios esenciales.

Se utiliza, por ejemplo, para la autenticación biométrica en la distribución pública de alimentos (PDS), un programa federal destinado a los sectores más vulnerables. Esta exigencia convierte el Aadhaar en obligatorio de facto para recibir ayuda alimentaria.

El sistema depende de conexión a internet para realizar las autenticaciones, lo que discrimina a las poblaciones más pobres en zonas rurales sin cobertura. Además, problemas biométricos como huellas dactilares desgastadas en trabajadores manuales o ancianos han provocado frecuentes denegaciones de acceso a las ayudas.

Otro sesgo viene dado por la lengua. Más de 100 millones de adivasis se ven más marginados, porque no pueden encontrar información sobre Aadhaar en sus lenguas maternas. 

Críticas

El sistema Aadhaar no está exento de controversias. Muchos lo consideran una potente herramienta de vigilancia masiva.

En 2018, la Corte Suprema de India dictaminó que el sistema Aadhaar no violaba el derecho a la privacidad, aunque impuso límites estrictos a su uso y a la compartición de datos para evitar abusos. Esta resolución generó un intenso debate en la sociedad civil sobre la constitucionalidad de vincular o condicionar el acceso a servicios básicos y derechos fundamentales a la posesion de una tarjeta Aadhaar.

El sistema también ha enfrentado fuertes críticas por sus errores y fallos técnicos, que han impedido a millones de residentes acceder a recursos vitales como los subsidios alimentarios. Además, múltiples incidentes de seguridad revelaron los datos personales de millones de titulares de tarjetas de Aadhaar.

Conclusión

Las Naciones Unidas, en sus Objetivos de Desarrollo Sostenible, específicamente el Objetivo 16.9, llaman a proporcionar una identidad legal para todos para 2030.  

El Banco Mundial, a través de la Iniciativa de Identificación para el Desarrollo, anima a los países en desarrollo a «dar el salto» hacia la implantación de documentos de identificación digitales basados en datos biométricos. El problema es que ese «salto» puede poner en riesgo la privacidad de los ciudadanos si los sistemas no protegen adecuadamente la información personal, y es muy probable que muchos de esos países aún no estén preparados para hacerlo.

Es esencial luchar contra los abusos: en Kenia, el Sistema Nacional Integrado de Gestión de Identidad (NIIMS) fue paralizado por la Corte Suprema en 2019 y declarado ilegal en 2020, por violar la protección de datos, y es que el sistema estaba diseñado para captar información de ADN y ubicación del domicilio por GPS. 

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