Las redes sociales con perfiles privados son, por definición, privadas. Sin embargo, la administración Trump parece no tenerlo claro.
El Departamento de Estado de Estados Unidos ordenó a todas las embajadas y consulados pausar la programación de nuevas citas para visas de estudiantes, incluidos los de intercambio, hasta la aprobación de una guía para ampliar la evaluación y verificación de redes sociales de todos los solicitantes. Así lo indica un cable diplomático firmado por el secretario de Estado, Marco Rubio, el 27 de mayo de 2025.
El cable señalaba que «con efecto inmediato, en preparación para la ampliación de la revisión y verificación de antecedentes requeridas en redes sociales, las secciones consulares no deben añadir más citas para visas de estudiantes o visitantes de intercambio hasta que se emitan nuevas directrices, lo cual prevemos que ocurrirá en los próximos días». Solo las citas ya programadas pudieron llevarse a efecto.
La pausa duró aproximadamente tres semanas, hasta el 18 de junio de 2025, cuando se levantaron las restricciones y se implementaron las nuevas directrices. Estas exigen a todos los solicitantes de visas F, M y J ajustar sus perfiles de redes sociales a «públicos» para facilitar una revisión exhaustiva, que incluye la búsqueda de indicios de hostilidad hacia los ciudadanos, la cultura, el gobierno, las instituciones o los principios fundacionales de Estados Unidos; apoyo al terrorismo o a la violencia antisemita; y evidencia de activismo político. Los funcionarios consulares deben tomar notas detalladas y capturas de pantalla, y la revisión aplica tanto a nuevos solicitantes como a renovaciones.
El acceso a las redes sociales implica revisión de textos, imágenes, vídeos y enlaces compartidos; redes de contactos para identificar relaciones con personas o grupos bajo vigilancia o considerados de riesgo; frecuencia de las publicaciones; datos de ubicación; tono de las publicaciones para identificar opiniones negativas, críticas o posturas consideradas problemáticas por la Administración Trump, entre otros.
Según un informe del Instituto de Educación Internacional, más de 1,1 millones de estudiantes internacionales estudiaron en instituciones de educación superior en Estados Unidos durante el curso 2023-2024. En el curso siguiente, se registró una caída del 7 % en las nuevas inscripciones, lo que ha generado pérdidas económicas estimadas en más de 1.100 millones de dólares y casi 23.000 empleos.
La Administración Trump ha utilizado las órdenes ejecutivas presidenciales para presionar a las universidades díscolas, especialmente a las de élite como Harvard, a las que acusan de ser demasiado liberales y de no colaborar en la erradicación del antisemitismo, especialmente tras las protestas en los campus relacionadas con la guerra de Gaza.
Trump ordenó retener cerca de 2.200 millones de dólares en becas y subvenciones federales destinadas a investigación en Harvard como represalia, pero la juez federal Allison Burroughs resolvió que la medida violaba la Primera Enmienda de la Constitución, al usarse el antisemitismo como «pretexto» para un ataque ideológico. Aunque no dictó la orden de liberar dichos fondos, la jueza dejó claro que no pueden emitir nuevos bloqueos. La administración Trump apeló la decisión en diciembre de 2025.
Conclusión
China y Taiwán tienen más universidades que Estados Unidos en los 500 primeros puestos del ranking de Shanghái, la clasificación universitaria internacional más prestigiosa del mundo con un total de 1.000 entidades reconocidas.
Muchas universidades estadounidenses gozan de gran prestigio, precisamente porque atraen talento de todo el mundo. La medida de la administración Trump supone un tiro en el pie para el propio sistema educativo estadounidense.


