Entre las grandes tecnológicas que impulsan la IA, Anthropic suele presentarse como una de las más responsables y conscientes de sus riesgos, al menos en teoría.
Un ejemplo es su enfrentamiento con la Administración Trump: la compañía se negó a que su modelo Claude se utilizara en el desarrollo de armas autónomas y programas de vigilancia masiva, decisión que le costó un contrato de 200 millones de dólares con el Pentágono y que se la calificara como “riesgo para la cadena de suministro”. Anthropic ha impugnado esta decisión ante la justicia federal. En otra demanda también busca anular la orden de Trump que obliga a los empleados federales a dejar de usar su chatbot de IA, Claude.
Dicho lo anterior, conviene recordar un dato relevante: Anthropic fue quien impulsó la colaboración con Palantir y Amazon para desarrollar una infraestructura de defensa junto al Departamento de Defensa de Estados Unidos. El contrato multimillonario con el Pentágono lo perdieron cuando Trump exigió un acceso total al código y a la arquitectura del sistema. Entonces se enfrentaron a Trump, pero para proteger sus propios intereses comerciales.
El enfrentamiento entre Anthropic y la Administración Trump no es tan radical como nos hacen ver. La compañía ha permitido que los ejércitos de Estados Unidos e Israel utilicen su modelo de IA (Claude) en operaciones contra Irán. Este conflicto ha dejado una mancha imborrable para la compañía: el ataque contra la escuela de Minab, que las Naciones Unidas ha calificado como «una grave violación del derecho humanitario», tras causar la muerte de 156 personas, entre ellas 120 menores.
Origen de Anthropic y principios fundacionales
Fundada por exmiembros de OpenAI, públicamente han apostado por un enfoque que prioriza la alineación ética y la contención de daños potenciales.
Su propuesta más significativa es el Constitutional AI, un marco ético inspirado en documentos como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, junto con una política de escalado responsable (Responsible Scaling Policy), en la que se comprometen a evaluar riesgos catastróficos de la IA antes de avanzar en capacidades. El papel lo soporta todo.
Relación de Anthropic con el Vaticano
Durante la presentación de la encíclica de León XIV, de la que les hablé aquí, destacó una presencia: Christopher Olah, cofundador de Anthropic.
Al finalizar la presentación de la encíclica, el Papa tomó la palabra para agradecer especialmente su presencia, su diálogo con la Iglesia y su contribución a la reflexión sobre el impacto de la inteligencia artificial en la humanidad. Queda claro que la Iglesia católica busca aliados para su causa.
Conclusión
Anthropic se comporta como otras grandes tecnológicas: recurre a la misma explotación de datos y mano de obra y saquea el ecosistema de la información, al tiempo que alquila a Elon Musk su gran centro de datos en Memphis, considerado uno de los más contaminantes. Lo que la distingue del resto es una campaña de marketing brutal que la blanquea, con el Vaticano como gran aliado.


