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JAVIER CASAL TAVASCI

Claves de la demanda de Elon Musk contra OpenAI

Elon Musk y OpenAI se enfrentan en el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Norte de California, tras la demanda presentada por Musk el 5 de agosto de 2024 contra Sam Altman (CEO de OpenAI), Greg Brockman (presidente de OpenAI), OpenAI (como entidad y sus distintas estructuras) y Microsoft (principal inversor).

Origen de la relación entre Musk y Altman

La historia entre Musk y Altman comenzó el 25 de mayo de 2015. Ese día, Altman envió un correo electrónico a Musk en el que señalaba: «He estado pensando mucho en si es posible impedir que la humanidad desarrolle la IA. Creo que la respuesta es definitivamente no. Si va a suceder de todos modos, parece que sería bueno que alguien que no sea Google lo hiciera primero. ¿Qué opinas sobre si sería conveniente iniciar un Proyecto Manhattan para la IA?». Musk respondió rápidamente: «Probablemente valga la pena conversar». Ese mismo año nació OpenAI.

OpenAI se configuró inicialmente como una entidad sin ánimo de lucro destinada a la investigación en inteligencia artificial. Su propósito era «impulsar la IA de la manera que tenga más probabilidades de beneficiar a la humanidad en su conjunto, sin necesidad de generar rentabilidad financiera. Dado que nuestra investigación está libre de obligaciones financieras, podemos centrarnos mejor en un impacto humano positivo». Sin embargo, dos años después, ante la necesidad de captar inversión, esta perspectiva cambió.

En 2018, Musk exigió ser el CEO de OpenAI, pero su intento no prosperó y Altman ocupó el cargo. Tras la salida de Musk, OpenAI creó en 2019 su rama con fines de lucro, organizada bajo una estructura de «beneficio limitado» que restringía la rentabilidad de los inversores a 100 veces la inversión, destinando cualquier excedente a la organización sin ánimo de lucro.

La idea era que, si OpenAI lograba la inteligencia artificial general (AGI), su entidad sin ánimo de lucro sería la principal beneficiaria. No obstante, tras el éxito de ChatGPT en 2022, esta estructura empezó a resultar problemática, ya que la compañía buscaba atraer mayores volúmenes de capital. A principios de este año, tras largas negociaciones con Microsoft y con los fiscales generales de California y Delaware, OpenAI anunció la reorganización de su estructura corporativa.

Actualmente, la entidad con fines de lucro es una corporación de beneficio público, lo que la hace más atractiva para los inversores al ofrecer un esquema de rentabilidad más claro. Por su parte, la organización sin ánimo de lucro –ahora denominada Fundación OpenAI– mantiene una participación accionarial en la entidad lucrativa, valorada en 130.000 millones de dólares.

Demanda de Musk

Musk sostiene que, en su condición de uno de los primeros donantes de OpenAI, no obtendrá retorno económico alguno en caso de una eventual salida a bolsa, dado el carácter irrevocable de las donaciones. Asimismo, afirma que el grupo fundador –incluidos Altman y Brockman– lo indujo a error en dicha condición.

En 2023, Musk declaró haber donado aproximadamente 100 millones de dólares a OpenAI, cifra que posteriormente redujo a la mitad. No obstante, documentos judiciales recientes sitúan dicha aportación en torno a 38 millones de dólares. Por su parte, Microsoft invirtió 10.000 millones de dólares en enero de 2023.

Como medida cautelar, Musk solicitó la paralización de la reorganización de OpenAI, petición que fue denegada por la jueza del caso, Yvonne González Rogers.

En su demanda, Musk interesa la destitución de Altman y Brockman del consejo de administración, así como el pago de una indemnización de 130.000 millones de dólares, que destinaría al brazo benéfico de OpenAI.

Por su parte, el abogado de OpenAI, Bill Savitt, señaló en su alegato inicial: «Estamos aquí porque el Sr. Musk se equivocó profundamente con respecto a OpenAI. Estamos aquí ahora porque el Sr. Musk compite con OpenAI. Como competidor, hará todo lo posible por atacarla». Parece claro.

Conclusión

Musk critica que OpenAI haya adoptado un modelo “capitalista”, pero él mismo compite a través de xAI, una empresa igualmente lucrativa. Además, en los primeros años, el propio Musk aceptó o propuso estructuras con fines de lucro para OpenAI, siempre que implicaran un control mayoritario por su parte. 

Nos encontramos ante una lucha de egos en la que priman el dinero y el poder, especialmente este último, dado que Musk no enfrenta limitaciones económicas al ser el hombre más rico del mundo.

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