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El conocimiento es poder (Francis Bacon)

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JAVIER CASAL TAVASCI

El escándalo de Cambridge Analytica

Uno de los mayores escándalos de la historia de la protección de datos personales es, sin duda alguna, el de Cambridge Analytica. Se ha escrito mucho acerca de este caso, pero no siempre se ha explicado bien, así que voy a intentar explicarlo de forma que se entienda.

Cambridge Analytica fue una consultora británica creada en 2013 como filial de Strategic Communication Laboratories (SCL Group), especializada en la recopilación y el análisis de datos para estrategias de comunicación centradas en procesos electorales. La intervención de la compañía en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016, que ganó Donald Trump, fue providencial. También se la relacionado con la campaña del Brexit.

El núcleo del escándalo fue la app «This is Your Digital Life», desarrollada por Aleksandr Kogan, profesor de psicología de la Universidad de Cambridge en colaboración con Cambridge Analytica.

Los usuarios que instalaban la app aceptaban una encuesta de personalidad a cambio de una misera compensación económica (apenas un dólar). Los resultados se emplearon para perfilarlos.

La app fue descargada por más de 250.000 usuarios de Facebook. Cuando el usuario quería hacer el test, la app le solicitaba permiso para acceder a su información personal, y también a la de su red de amigos, por supuesto, sin que estos lo supieran. A estos últimos, que no habían cubierto la encuesta de Kogan, se les perfiló en atención a sus «Me gusta». Se estima que Cambridge Analytica consiguió los datos de 87 millones de usuarios de Facebook en poco más de dos meses (la gran mayoría en Estados Unidos).

En 2018, Christopher Wylie, exempleado de Cambridge Analytica, reveló las prácticas de la empresa. Tiempo después, publicó el libro «Mindfck: Cambridge Analytica and the Plot to Break the World» (en español: Mindfck. Cambridge Analytica. La trama para desestabilizar el mundo). Wylie describió cómo la empresa construía perfiles psicológicos muy detallados usando el modelo OCEAN (Openness, Conscientiousness, Extraversion, Agreeableness, Neuroticism) a partir de likes, publicaciones y otros datos de Facebook. Luego aplicaban modelos predictivos para estimar comportamientos electorales (probabilidad de votar, afinidad con candidatos, temas sensibles) y segmentar mensajes personalizados (microtargeting) en redes sociales.

Wylie relata en su libro la demostración que le hicieron al entonces vicepresidente de la compañía, Steve Bannon, quien llegó a ser el estratega jefe de la Casa Blanca durante los siete primeros meses del mandato de Trump. En esa demostración, le pidieron a Bannon que dijera al azar el nombre de una persona y un estado cualquiera de Estados Unidos. Rápidamente, apareció en la pantalla del ordenador la identidad de una persona, a la que habían perfilado. Para asegurarse de que habían acertado con el perfil que habían hecho, en base a los datos recabados de Facebook, llamaron a esa persona, haciéndose pasar por investigadores de la Universidad de Cambridge. Le hicieron una encuesta sobre estilo de vida, opiniones, etc. La llamada demostró que habían acertado de pleno con el perfil creado. 

El escándalo de Cambridge Analytica salpicó a Facebook, hasta el punto de obligar a Mark Zuckerberg a comparecer ante el Congreso de los Estados Unidos. En 2019, Meta tuvo que hacer frente a una multa de 5.000 millones de dólares impuesta por la Comisión Federal de Comercio (FTC) por filtrar datos personales de usuarios para la elaboración de estrategias electorales. A esta se une otra multa de 500.000 libras esterlinas impuesta por el organismo de protección de datos del Reino Unido.

El coste para Cambridge Analytica fue elevado, tanto que la empresa quebró a los dos meses de destaparse el escándalo, aunque han surgido otras de perfil similar. 

Conclusión

Este escándalo nos deja una lección: el poder puede manipular voluntades a su antojo, y para ello nuestros datos personales son esenciales. De ahí que debamos protegerlos si queremos seguir siendo libres.

 

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