Cangas do Morrazo es un municipio costero de la provincia de Pontevedra, situado en las Rías Baixas, frente a la ría de Vigo. Cada año, el ayuntamiento celebraba un concurso de «Cartas de amor», cuyo premio se entregaba el 14 de febrero, con motivo de San Valentín.
Tras 22 ediciones, el ayuntamiento decidió no convocarlo más. ¿La razón? Detectaron que la mayoría de las cartas presentadas habían sido elaboradas con IA. Según la noticia publicada en el Faro de Vigo, el jurado comprobó que muchos textos se parecían entre sí y presentaban coincidencias en la argumentación.
Escribir una carta de amor es un proceso de introspección, requiere conectar con las emociones y buscar las palabras precisas. La IA lo hace mejor que nosotros, no hay duda, pero se basa en clichés, y por eso coincidían las cartas presentadas al concurso. La IA tiende a la perfección, pero es fría, y eso se nota.
Conclusión
El concurso era la excusa perfecta para que los adolescentes descubrieran la narrativa, jugaran con las palabras y se enamoraran de la lectura, pero la IA ha acabado con esa magia.
El problema es que el abuso de la IA está apagando las mentes de muchas personas, que han decidido no pensar por sí mismas.
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