Me decía un compañero que su hijo empieza este año Derecho, pero no lo ve ilusionado. Además, no es buen estudiante. Mal asunto. Puede que termine la carrera si se aplica un poco, pero si no le gusta estudiar, lo tiene difícil, pues estamos obligados a reciclarnos constantemente.
La universidad proporciona a los estudiantes una base de conocimientos y habilidades para comenzar a construir una carrera profesional, pero es fundamental entender que el aprendizaje no termina al obtener un título. Ya ejerzan como abogados, médicos, ingenieros, economistas o cualquier otra profesión, deben saber que van a estudiar toda la vida.
Si estudian con vocación será más sencillo, porque lo harán con entusiasmo. Tener curiosidad por la realidad que nos rodea, explorar nuevas ramas del conocimiento, cuestionarlo todo y adaptarse a las circunstancias. Un abogado debe estar al corriente de las novedades legislativas, un médico debe conocer los últimos avances en tratamientos, un ingeniero ha de estar al tanto de las innovaciones tecnológicas, un economista de las tendencias globales, y así todas las profesiones.
Los oficios también exigen una mentalidad de aprendizaje continuo. Un albañil debe conocer y experimentar con los nuevos materiales de construcción, aprender las técnicas más innovadoras y utilizar las últimas herramientas. Esta adaptación le abrirá oportunidades en proyectos cada vez más exigentes.
La inteligencia artificial está cambiando las cosas. Está impactando en todas las profesiones, sobre todo en las de «cuello blanco». Los expertos predicen que el año 2030 será el punto de inflexión, pero creo que llegará antes. Hace apenas tres años, en 2022, ChatGPT no existía en el imaginario público y hoy herramientas como esa están redefiniendo cómo trabajamos.
En España, según datos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, correspondientes al curso 2024-2025, hay un total de 92 universidades en activo, de las cuales 50 son públicas y 42 privadas. En el curso 2024–2025 se impartirá 10.028 titulaciones, 4.475 de Grado y doble Grado, 4.325 de Máster y doble Máster y 1.228 de Doctorado. ¿Demasiados? Puede.
Existen desequilibrios evidentes en la oferta formativa universitaria que son difíciles de comprender. Por ejemplo, en Galicia hay cuatro facultades de Derecho y cinco de Administración y Dirección de Empresas, mientras que solo existe una facultad de Medicina, a pesar de la constante demanda de médicos. No tiene sentido, especialmente cuando el mercado laboral no absorbe la amplia oferta de graduados en ADE y Derecho, pero sí demanda médicos.
Las universidades han sido tradicionalmente centros de conocimiento, pero el auge de Internet ha transformado la manera en que las personas acceden a la información, aprenden y se preparan para el mundo laboral. También deben reconocer esta realidad y aprovechar los recursos disponibles cuando son útiles. Adiós a las clases magistrales de una hora donde solo hablaba el profesor; la enseñanza debe ser participativa, fomentando el diálogo y la colaboración.

Pertenezco a una generación en la que estudiar una carrera era casi una obligación. Si no lo lograbas, era señal de fracaso. Ejercer un oficio era síntoma de que te habías quedado por el camino. La FP no estaba bien vista. Era como la válvula de escape para los malos estudiantes. Afortunadamente, esa mentalidad ha cambiado. Un oficio es tan digno como cualquier profesión universitaria, además de ser los perfiles más demandados en las ofertas de empleo actuales:

Conclusión
Los jóvenes no lo tienen fácil para escoger una profesión. La inteligencia artificial está transformando el mercado laboral. Por eso, deben estar atentos y comprender que el aprendizaje continuo no debe verse como una obligación, sino como una oportunidad para mantenerse activos. Un ejemplo es Ramón, un ingeniero de 91 años que decidió estudiar inteligencia artificial para no quedarse atrás. ¡Esa es la mentalidad!
No se pierda nuestro podcast sobre el artículo


