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JAVIER CASAL TAVASCI

¿Las redes sociales son adictivas?

La Dra. Anna Lembke es psiquiatra y experta en adicciones de la Universidad de Stanford, con más de 25 años de experiencia tratando a pacientes con adicciones.

A continuación, les comparto una entrevista con Steven Bartlett en el podcast The Diary Of A CEO.

Lembke explica cómo las redes sociales, la pornografía en línea, las apps de citas y la inteligencia artificial alteran el equilibrio de la dopamina en el cerebro, provocando anhedonia (incapacidad para sentir placer).

La dopamina es una sustancia química que nuestro cerebro genera para garantizar la supervivencia en entornos de escasez: nos motiva a evitar el dolor y acercarnos al placer. Sin embargo, los estímulos adictivos liberan dopamina en cantidades mucho mayores que las naturales, alterando profundamente la percepción y el funcionamiento del cerebro.

En un mundo de abundancia, nuestro cerebro, diseñado evolutivamente para la escasez, se ve abrumado. Lembke argumenta que esta sobreabundancia altera nuestro sistema de recompensa, convirtiendo placeres inocuos en adicciones. Por ejemplo, los vídeos cortos de TikTok ofrecen validación instantánea y novedad constante, liberando dopamina en bucles infinitos que reducen drásticamente la capacidad de atención sostenida. Esta sobrecarga genera tolerancia: el cerebro necesita cada vez más estímulos para obtener el mismo efecto. La consecuencia: las personas experimentan disforia (un profundo malestar) en lugar de euforia, y recurren al estímulo no para sentir placer, sino simplemente para aliviar el dolor (ansiedad, por ejemplo).

En la entrevista, Lembke explica varios experimentos con ratas. En uno de ellos, los investigadores colocaron a una rata en una jaula con una palanca que, al ser presionada, liberaba una pequeña dosis de cocaína directamente en su cerebro a través de un catéter. La rata aprendió rápidamente la asociación y comenzó a apretar la palanca una y otra vez, llegando incluso hasta el agotamiento físico. Después de varios días, los científicos retiraron la cocaína. Al principio la rata seguía presionando por costumbre, pero con el tiempo el comportamiento se extinguió y dejó de hacerlo. Todo parecía indicar que la adicción había terminado. Sin embargo, en una fase posterior del experimento, aplicaron a la misma rata un shock eléctrico doloroso en las patas, generando un estrés intenso y repentino. Inmediatamente después del shock, la rata corrió hacia la palanca y comenzó a presionarla frenéticamente, aunque ya no recibía ninguna cocaína. El simple recuerdo de la sustancia que antes le proporcionaba un enorme alivio de dopamina fue suficiente para reactivar todo el circuito de la adicción. Esto explica la dificultad de muchas personas para superar una adicción. 

¿El problema tiene solución? Según Lembke, sí, y pasa por resetear el sistema de recompensa. El cerebro humano posee una capacidad asombrosa de plasticidad neuronal, es decir, puede recuperar el equilibrio si se le da el entorno adecuado. La forma de lograrlo es mediante largos periodos de abstinencia. Para  lograrlo, hay que retirar los estímulos, por ejemplo, eliminando las apps de los teléfonos móviles o borrando las cuentas de redes sociales. Como un alcohólico que no puede tener alcohol en casa para evitar la tentación y recuperarse de su adicción. 

Las redes sociales se han convertido en un refugio frente a la soledad para muchas personas, incluidos menores, pero su efecto adictivo no hace más que agravar el problema. Por eso, los expertos recomiendan eliminar los vídeos cortos y el desplazamiento infinito, entre otras medidas, a lo que las tecnológicas se oponen radicalmente. Y está claro por qué, ¿no?

En 2023, Vivek H. Murthy, Cirujano General de Estados Unidos, máximo funcionario de salud pública del gobierno federal estadounidense, en el informe Social Media and Youth Mental Health (Redes sociales y salud mental de los jóvenes) advierte que el uso excesivo y problemático de las redes sociales genera daños. Las plataformas están diseñadas para maximizar el tiempo de uso, lo que genera adicción en muchos jóvenes: un tercio de las adolescenyes entre 11 y 15 años se sienten “enganchadas” y más de la mitad dice que les costaría dejarlas. Esto interrumpe el sueño, reduce la atención y aumenta síntomas de TDAH, además de generar miedo a perderse algo (FOMO) que se asocia con ansiedad y depresión.

Conclusión

En Estados Unidos se ha iniciado un macroproceso judicial contra Meta y Google que podría marcar un punto de inflexión en el futuro de las redes sociales.

El caso se sigue en el Tribunal Superior del Estado de California, Condado de los Ángeles, Distrito Central, a raíz de la demanda interpuesta por Kaley Glenn-Mills. Una joven de 20 años que acusa a ambas empresas de diseñar intencionalmente funciones adictivas (notificaciones, desplazamiento infinito, filtros de belleza, etc.) para enganchar a niños y adolescentes, sabiendo que dañaban su salud mental (ansiedad, dismorfia corporal, pensamientos suicidas, etc.) Ella empezó a usar Instagram a los 9 años sin verificación de edad y llegó a pasar más de 16 horas al día conectada. También se abre un debate acerca de la responsabilidad de los padres. 

Conviene prestar atención a este caso, porque cualquier cambio que las grandes plataformas se vean obligadas a aplicar  tendrá repercusión en todo el mundo, aunque siendo realistas se han librado bastante batallas contra las grandes tecnológicas y pocas se han ganado. 

No se pierda nuestro podcast sobre el artículo

 

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