¿Se han preguntado porque el mercado de las tecnológicas está atomizado? Por la estrategia conocida como «Buy or Bury» (comprar o enterrar).
La táctica es simple, pero brutal: identificar amenazas nacientes y comprarlas antes de que crezcan demasiado; si no es posible adquirirlas, enterrarlas, limitando su acceso a datos, usuarios o funciones clave de la plataforma dominante. Un ejemplo: Vine. La aplicación de Twitter permitía crear y publicar vídeos cortos (6 segundos), ideales para compartir en redes sociales. Vine crecía rápido y amenazaba a Facebook. Para enterrarla, Facebook le impuso condiciones abusivas que limitaban el uso de su plataforma. No fue una compra, fue un entierro deliberado.
Otro antecedente: WhatsApp. Cuando la aplicación comenzó a despuntar, haciéndole sombra a Facebook Messenger, Mark Zuckerberg lo tuvo claro: «Es mejor comprar que competir».
El 19 de febrero de 2014, Facebook anunció la compra de WhatsApp por 19.000 millones de dólares (una de las más caras de la historia). Antes, Facebook había enterrado a MySpace.
Años después, la compra de WhatsApp por parte de Facebook fue discutida por la Comisión Federal de Comercio (FTC) de Estados Unidos, que demandó a la compañía junto con 46 estados ante el Tribunal Federal del Distrito de Columbia. Alegaban que violaba la Sección 2 de la Ley Sherman Antimonopolio, manteniendo un monopolio ilegal en redes sociales personales.
En junio de 2021, el juez James E. Boasberg desestimó la demanda inicial por falta de evidencias concretas. En agosto de ese año, la FTC volvió con una versión ampliada y mucho más detallada, con datos sobre cómo Facebook usó su dominio para sofocar a sus competidores.
La FTC exigía que Facebook (ahora Meta) vendiera Instagram (comprado en 2012 por 1.000 millones de dólares) y WhatsApp para restaurar la competencia. Meta contraatacó argumentando que el mercado había cambiado radicalmente, con TikTok, YouTube, Reels y Threads emergiendo, y que esas adquisiciones beneficiaron a miles de millones de usuarios con innovaciones y mejoras gratuitas.
El 18 de noviembre de 2025, el juez Boasberg dictó sentencia a favor de Meta, dictaminando que la FTC no probó un monopolio actual ni daños al consumidor.
La FTC anunció en enero de 2026 que apelará la decisión ante la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia. El proceso que se prevé dure años, puede que acabe en la Corte Suprema.
Conclusión
A la estrategía de «comprar o enterrar» se une una variante: «Si no puedes con el enemigo, únete a él» en forma de fusiones empresariales.
Estos casos muestran lo difícil que es para los reguladores probar monopolios en mercados tecnológicos, que evolucionan a la velocidad de la luz. Mientras tanto, los gigantes siguen dominando, y los usuarios seguimos usando las mismas aplicaciones, cada vez más integradas.
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