La Comisión Europea está evaluando posponer algunas partes del Reglamento de Inteligencia Artificial. Thomas Regnier, portavoz de política digital de la Comisión Europea, aseguró que «se están considerando varias opciones, pero por ahora no se ha adoptado ninguna decisión».
Tras esta noticia parecen estar las presiones de la Administración Trump para retirar o posponer las leyes digitales que tratan de regular el poder de las grandes tecnológicas. Recordemos que lo primero que hizo Donald Trump fue desregularizar la IA en Estados Unidos, derogando la Orden Ejecutiva 14.110 del 30 de octubre de 2023 (Desarrollo y uso seguro, confiable y protegido de la inteligencia artificial).
El Reglamento de Inteligencia Artificial ha recibido innumerables críticas. Para muchos, representa un obstáculo para el desarrollo de la IA en la Unión Europea. Están equivocados: el problema va más allá; de hecho, deberíamos apoyarlo para que se convierta en el estándar regulatorio global, al igual que ocurrió con el RGPD, si bien hay voces críticas. Como cualquier norma, es mejorable, pero es un principio sólido. Habrá tiempo para retocarlo, perfeccionarlo, e incluso simplificarlo.
Olvidemos por un momento el Reglamento de Inteligencia Artificial y preguntémonos por qué en Europa no ha surgido ninguna empresa comparable a Microsoft, Meta, Alphabet, Apple, Amazon, Nvidia o Tesla. ¿Es casualidad? No. Es un síntoma de un problema estructural mucho más profundo.
El gran problema de la Unión Europea es la falta de apoyo institucional y económico a las compañías europeas. En China, el gobierno participa activamente en empresas como Baidu, Tencent o Alibaba, les proporciona infraestructuras clave y les otorga prioridad estratégica. En Estados Unidos, el gobierno federal colabora estrechamente con las grandes tecnológicas, financiando el desarrollo de la IA (proyecto Stargate AI).
Conclusión
No por posponer partes del Reglamento de Inteligencia Artificial va a surgir un OpenAI europeo, ni simplificar la burocracia garantizará la creación de un Microsoft europeo.
Lo que la Unión Europea necesita no es menos regulación, sino apoyar decididamente a las compañías europeas. Hace falta un fondo soberano que invierta en startups con capacidad para escalar y una política industrial que priorice la IA. La asignación de los fondos «Next Generation» ha seguido criterios geográficos y políticos en vez de estratégicos, lo que ha limitado su impacto en la economía europea.
Desafortunadamente, no creo que se logren estos objetivos. Si no pudimos liderar el crecimiento de Internet, será aún más difícil hacerlo con la IA.
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