La Asociación Europea para la Transición Digital, la Fundación ANAR, Save the Children, UNICEF, Dale una vuelta y ICMedia, con el apoyo institucional de la AEPD promovieron la creación de un «Pacto de Estado para proteger a la infancia y la adolescencia en el entorno digital». Haciendo clic aquí pueden leer el manifiesto.
El manifiesto advierte que en 2023, más de 45 millones de españoles usan diariamente Internet y que 40,7 millones tienen, al menos, una cuenta en una red social. Muchos son adolescentes. Advierten, también, que la llegada del primer móvil de uso personal en España está en torno a los 10,96 años, que el 90,80 % de los adolescentes se conectan todos o casi todos los días y que el 98 % está registrado en alguna red social.
Los dispositivos electrónicos conectados a la red no están exentos de riesgos, que los adultos pueden manejar mejor, pero que representan amenazas graves para los menores, como contenidos inapropiados (violencia, pornografía, abusos), ciberacoso, grooming, extorsión, deepfakes, adicciones no sustanciales y ciberdelitos en general.
Los firmantes del manifiesto instan a los representantes de los partidos políticos a comprometerse con las medidas contenidas en el manifiesto.
Coincidiendo con la Presidencia española del Consejo de la Unión Europea en el segundo semestre de 2023, se buscó liderar un paquete de medidas en la Unión Europea para la protección de menores, lo que ha evolucionado en avances como las Directrices sobre medidas para garantizar un elevado nivel de privacidad, seguridad y protección de
los menores en línea directrices europeas de 2025 para plataformas digitales (alineadas con el DSA), propuestas para elevar la edad mínima de acceso a redes sociales a 16 años y el liderazgo español en una app de verificación de edad en colaboración con otros países.
Conclusión
Los menores acceden a los dispositivos móviles a edades inadecuadas, los controles parentales son insuficientes o fácilmente eludibles y muchos menores abusan de las redes sociales, incluso de los juegos en línea. El problema no tiene una solución sencilla, especialmente cuando el «regalo estrella» de las comuniones es un teléfono inteligente.


