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El conocimiento es poder (Francis Bacon)

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JAVIER CASAL TAVASCI

Tecnofeudalismo

El término «tecnofeudalismo» se atribuye a Yanis Varoufakis, exministro de finanzas de Grecia y autor del libro titulado Tecno-feudalismo. El sigiloso sucesor del capitalismo (2024).

Para Varoufakis, las grandes empresas tecnológicas no se limitan a competir en el mercado, sino que lo dominan mediante plataformas cerradas que funcionan como feudos digitales. A ello habría que añadir el desarrollo de la inteligencia artificial, concentrado en manos de un reducido grupo de megacorporaciones. 

El objetivo de las grandes tecnológicas no es la obtención de beneficios a través de la competencia y la innovación, que también, sino el control de las infraestructuras, el acceso a Internet y los datos de los usuarios.

Apple, Microsoft, Alphabet (Google), Amazon y Meta (Facebook, Instagram y WhatsApp) monopolizan sistemas operativos, motores de búsqueda, redes sociales, infraestructuras en la nube y mercados digitales. A este núcleo, se suman actores clave como Nvidia con sus chips, OpenAI con su ChatGPT o Palantir Technologies con sus soluciones de IA de alto impacto.

El modelo de negocio se basa fundamentalmente en la extracción de rentas: obtienen beneficios cobrando por el acceso, la intermediación, el almacenamiento y los servicios en entornos donde la competencia real es prácticamente inexistente. Los usuarios, convertidos en modernos siervos digitales, entregan su tiempo y datos personales a cambio de utilizar sus servicios, reproduciendo una jerarquía muy similar a la del feudalismo medieval. Esta realidad también se replica en China con gigantes como Alibaba, Huawei, Baidu y Xiaomi.

La realidad es que nos vemos obligados a someternos a estos nuevos señores feudales porque, en la mayoría de los casos, no existe una alternativa viable ni competencia efectiva que nos permita elegir libremente.

Detrás del desarrollo de la IA está el control de los recursos energéticos y minerales estratégicos, especialmente las tierras raras, con apoyo gubernamental en muchos casos. Esto genera aumentos en los costos energéticos y limita el acceso equitativo a recursos críticos, por ejemplo, al agua potable, afectando particularmente a países en vías de desarrollo.

Conclusión 

En la Unión Europea no existe una estrategia decidida y ambiciosa para crear un ecosistema de empresas tecnológicas capaces de abrir una brecha en el mercado global. Tenemos talento, capital y una base sólida en innovación, pero falta un apoyo institucional claro, valiente y coordinado. El principal obstáculo no es la falta de recursos, sino el modelo que la propia Unión Europea ha elegido impulsar.

Frente al enfoque de dominio tecnológico de Estados Unidos y China, la Unión Europea apuesta por un modelo alternativo: una red global de alianzas digitales. La idea es tejer colaboraciones técnicas y políticas con regiones como América Latina, África y el sudeste asiático, promoviendo una cooperación concreta y multisectorial en infraestructura digital segura, conectividad fiable, tecnologías emergentes, ciberseguridad y estándares éticos.

Este enfoque se basa en lo que se ha dado en llamar “minilateralismo” técnico y político: acuerdos flexibles entre múltiples países y actores, en lugar de los modelos altamente centralizados (China) o de liderazgo unilateral de gigantes privados (Estados Unidos). El modelo estadounidense y el chino han demostrado que funcionan y generan líderes globales. El europeo es una apuesta cuya eficacia está por demostrar. Personalmente, tengo serias dudas de que, tal y como está planteado, logre romper el dominio actual.

La cuestión es: ¿Qué margen de maniobra nos queda a las personas dentro de estos sistemas tecnológicos cerrados y fuertemente controlados? ¿Cuánta libertad nos queda para elegir, crear y movernos sin depender de estos nuevos señores feudales? La respuesta es poco margen y escasa libertad.

Para concluir, me gustaría compartir una entrevista fantástica de Gustavo Entrala a Karen Hao, una de las periodistas más influyentes del mundo en temas de IA, con motivo de la publicación de su libro El Imperio de la IA, en el que describe la cultura interna de compañías como OpenAI y el poder global que están acumulando estas mega compañías.

No se pierda nuestro podcast sobre el artículo

 

 

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