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El conocimiento es poder (Francis Bacon)

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JAVIER CASAL TAVASCI

Telecirugía y 5G

En el año 2001, un equipo de cirujanos operó desde Nueva York a una paciente que se encontraba en Estrasburgo mediante el uso de un robot asistido por control remoto. La operación consistió en una colecistectomía laparoscópica, duró alrededor de una hora y el resultado fue satisfactorio. Este hito, conocido como Operación Lindbergh, marcó el inicio de la telecirugía transatlántica y sigue siendo una referencia en la evolución de la cirugía robótica asistida.

Una pantalla de control facilitaba al cirujano, situado en Nueva York, una imagen de alta definición de la cavidad abdominal de la paciente. Una cámara guiada por comandos de voz y dos telemandos permitieron al cirujano dirigir los movimientos de los brazos robóticos presentes en el quirófano de Estrasburgo. Fue la primera vez que se realizaba una operación a tanta distancia (más de 14.000 km). El coste de la intervención rondó el millón doscientos mil euros, financiada en parte por France Télécom para demostrar las capacidades de las redes de fibra óptica de alta velocidad en esa época.

A causa de la enorme distancia, el tiempo de transferencia de las órdenes a los brazos del robot y de las imágenes que los cirujanos recibían tenían un retraso aproximado de 155 milisegundos. Esa tasa de latencia, con la tecnología 5G, sería inapreciable, reduciéndose a menos de 10 milisegundos en redes optimizadas, permitiendo una sincronización en tiempo real. De forma que la sincronización de los comandos de operación remota que manejaba el cirujano en Nueva York con las acciones de los brazos del robot en Estrasburgo se realizaría en tiempo real. 

En la península ibérica, se experimentó una variante de telecirugía o cirugía a distancia en mayo de 2022. La intervención sobre un cáncer de mama se practicó en la Unidad de Mama del Centro Clínico Champalimaud de Lisboa por el Dr. Pedro Gouveia, con la asistencia desde la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza del Dr. Rogelio Andrés-Luna, gracias al despliegue de la red 5G de Movistar en colaboración con Altice Portugal y Fundação Champalimaud.

Fue la primera experiencia en la que un cirujano, mediante Internet con conectividad 5G y realidad aumentada, logró observar en tiempo real lo que otro cirujano, ubicado a distancia, estaba realizando. Todo ello fue posible gracias a las gafas Hololens 2 desarrolladas por Microsoft. Estos dispositivos permitieron visualizar el entorno que rodeaba al paciente como si el observador estuviera físicamente presente, además de acceder a información adicional, como fotografías o vídeos proyectados sobre las lentes. Incluso posibilitaron que el cirujano viera proyectada sobre el cuerpo del paciente una línea azul —dibujada en tiempo real por el Dr. Andrés-Luna desde su laptop— que indicaba el sitio exacto donde debía realizarse la incisión inicial.

El Dr. Andrés-Luna tenía como única herramienta de trabajo un ordenador portátil conectado a las Hololens 2 del Dr. Gouveia a través de una red privada de telecomunicaciones 5G de los proveedores de Altice Labs, Laboratorio de innovación e I+D de Altice en Portugal, y Movistar en España. Para ello se requirió un software específico desarrollado por RemAID.

Esta experiencia permite que la cirugía sea supervisada y asistida de forma remota por un segundo cirujano, pero todo sucede como si este segundo cirujano estuviera físicamente en la sala de operaciones. Todo un hito que fue seguido por los asistentes al X Congreso de AECIMA (Asociación Española de Cirujanos de la Mama).

El éxito del experimento, que constituye una prueba de concepto, podría cambiar la forma de hacer cirugía en el futuro, al permitir una formación más realista de los estudiantes y mejorar la asistencia a los cirujanos debutantes.

Si quieren saber más sobre la regulación de la tecnología 5G en España, hagan clic aquí.

Conclusión

La medicina está experimentando grandes cambios que aseguran un mejor servicio y la certeza en los diagnósticos gracias al uso de las nuevas tecnologías, en particular, de la inteligencia artificial. En el Imperial College de Londres se está trabajando con algoritmos capaces de analizar la estructura del cerebro para advertir cambios que ayudan a detectar con un 98 % de eficacia el Alzhéimer (fuente aquí). La Universidad de Stanford ha desarrollado un algoritmo computacional con elevados niveles de efectividad en cuanto a detectar arritmias cardíacas en electrocardiogramas (fuente aquí). El Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) ha desarrollado algoritmos capaces de predecir si una paciente desarrollará cáncer de mama cinco años antes de que sea visible (fuente aquí).

En España también se están desarrollando iniciativas interesantes basadas en la inteligencia artificial. KeyZell, una startup de biotecnología española, y la tecnológica Iakan están desarrollando una aplicación de inteligencia artificial capaz de recomendar a los profesionales sanitarios tratamientos personalizados contra los cánceres de pulmón y mama (fuente aquí). El objetivo de dichas iniciativas es mitigar la reincidencia, evitar la sobremedicación, reducir los costes y el tiempo de hospitalización y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

En 2025, la herramienta Keyzell Ops ha avanzado hacia ensayos clínicos en fase 1/2 para cáncer de pulmón de células no pequeñas y cáncer de mama triple negativo, enfocándose en medicina de precisión para mitigar la reincidencia, evitar la sobremedicación, reducir costes y tiempos de hospitalización, y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Mas iniciativas españolas: la startup Sycai ha desarrollado eficazmente un software de IA integrable en hospitales para detectar y caracterizar lesiones pancreáticas premalignas mediante análisis de TAC y resonancias, con énfasis en diagnóstico precoz no invasivo del cáncer de páncreas.

 

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