El término “woke” (“despierto” en inglés) surgió en la primera mitad del siglo XX en el seno de la comunidad afroamericana de Estados Unidos. Inicialmente, aludía a la necesidad de mantenerse alerta y tomar conciencia frente al racismo y otras formas de discriminación.
En la década de 2010, el término se recuperó, vinculado a posturas progresistas sobre justicia social, igualdad, discriminación y políticas identitarias. Años más tarde, sectores conservadores y de extrema derecha comenzaron a emplearlo de forma despectiva, acusando a los seguidores de la corriente “woke” de pretenden restringir o censurar opiniones discrepantes mediante prácticas asociadas a la denominada “cultura de la cancelación”.
“Woke” asociado a la IA
Victor Kumar, profesor de Filosofía en la Boston University y director del Mind and Morality Lab, publicó el 19 de agosto de 2026 un artículo titulado: Woke 2 Will Be About AI. And it’s gonna be crazyyyy (Woke 2 tratará sobre IA. Y va a ser una locuraaaa).
El autor sostiene que el fenómeno “woke” se extenderá a la IA y afirma que «los críticos de la IA adoptan posturas que desafían la evidencia: afirman que los centros de datos consumen enormes cantidades de agua o que los chatbots inundan la esfera pública con desinformación. Algunos académicos publicaron una carta abierta sugiriendo que estos daños son similares a los perpetrados por las compañías petroleras y las plataformas de redes sociales».
Asimismo, añade: «Los impulsores del pensamiento y el discurso progresista son las élites culturales de izquierda: académicos, periodistas, artistas, etc. La IA representa una amenaza directa para su sustento y estatus social. Está transformando la educación superior al tiempo que automatiza la escritura y otros trabajos creativos. Si bien la IA podría aumentar la productividad económica e impulsar la abundancia, las élites culturales seguirán perdiendo terreno. Esto las motiva a aceptar las críticas más débiles a la IA y a rechazar a cualquiera que consideren su enemigo. Aquí vamos de nuevo. Woke 2 va a ser una locura».
Conclusión
Kumar mezcla cuestiones diversas en su artículo y no coincido plenamente con sus argumentos. No obstante, sí creo que la IA va a polarizar aún más a la sociedad si amplía la brecha entre quienes tienen acceso a estas herramientas y quienes no. No sé si lo hará amparado en el fenómeno “woke”, pero el riesgo de polarización es evidente.
Quienes dispongan de acceso, formación y recursos para utilizar la IA podrán avanzar de forma acelerada, mientras que quienes queden al margen corren el riesgo de rezagarse. Esta desigualdad podría alimentar una corriente de rechazo hacia la IA, hasta el punto de que parte de la sociedad llegue a percibirla como una amenaza.


