La explotación sexual infantil es una lacra que debe erradicarse de raíz de nuestra sociedad. Los datos que ofrecen diversos organismos son escalofriantes.
Un informe publicado por Europol en junio de 2020, que dejo enlazado aquí, alerta sobre el creciente intercambio de imágenes de explotación sexual infantil en línea. La pandemia no hizo sino agravar el problema: la Internet Watch Foundation advirtió un aumento del 64% en las denuncias durante 2021 respecto al año anterior. Ese mismo año, la línea de denuncias CyberTipline del National Center for Missing & Exploited Children (NCMEC) recibió más de 29 millones de avisos de posible explotación sexual infantil en todo el mundo, que incluían más de 85 millones de imágenes y vídeos de abusos sexuales a menores. Según estimaciones de Childlight, alrededor de 300 millones de niños son víctimas de abuso sexual facilitado por tecnología cada año.
Para prevenir y combatir el abuso sexual de menores en línea, la Comisión Europea ha propuesto al Parlamento Europeo y al Consejo de la UE un Reglamento para la prevención y lucha contra el abuso sexual infantil (conocido oficialmente como CSAR, por sus siglas en inglés: Child Sexual Abuse Regulation), aunque se ha popularizado con el nombre de Chat Control.
Chat Control 2.0
La propuesta de Reglamento impone a los prestadores de servicios de comunicaciones interpersonales –como el correo electrónico o la mensajería instantánea– y de alojamiento de datos –como los servicios en la nube–, así como a las tiendas de aplicaciones y proveedores de acceso a Internet, la obligación de evaluar los riesgos de abuso sexual infantil en línea, tratando de mitigarlos con medidas técnicas, operativas y de dotación de personal adecuadas.
Asimismo, les impone la obligación de detectar y, en su caso, denunciar los contenidos de abuso sexual infantil ante el Centro de la Unión Europea sobre Abuso Sexual de Menores, un organismo de nueva creación que sería responsable, entre otras funciones, del cribado de denuncias antes de remitirlas a las autoridades policiales o judiciales.
De aprobarse la propuesta, los Estados miembros designarían a las autoridades nacionales encargadas de revisar la evaluación de riesgos y las medidas de mitigación. Cuando dichas autoridades determinen que, a pesar de las medidas adoptadas, existe un riesgo alto o significativo para los menores, podrán dictar una orden de detección y retirada de contenidos relativos a captación o abuso sexual de menores. Si las imágenes o vídeos están alojados fuera de la Unión Europea, concretamente en territorios que no cooperen para retirarlos, se inhabilitará el acceso a los mismos.
Chat Control 2.0 permitiría romper el cifrado de extremo a extremo, es decir, el protocolo E2EE, que garantiza que solo los usuarios que se comunican entre sí pueden leer los mensajes enviados, por ejemplo, a través de WhatsApp o Signal.
Los criptógrafos y otros tecnólogos han argumentado que romper el cifrado de extremo a extremo introduciría debilidades que socavarían la privacidad de los usuarios. No solo eso: la introducción de puertas traseras en el cifrado ampliaría la superficie de ataque para delincuentes digitales. Romper la seguridad de las comunicaciones privadas de los ciudadanos europeos no evitará que los pederastas utilicen aplicaciones alternativas, incluida la Darknet, pero sí dejaría desprotegido al usuario común, lo cual resulta especialmente grave.
Los Estados miembros está divididos frente a la propuesta. Dinamarca asumió la Presidencia del Consejo de la UE en julio de 2025 y reintrodujo Chat Control 2.0 como prioridad legislativa, pero existe una división en el seno de la Unión que dificulta la aprobación, así, están a favor: España, Portugal, Francia, Irlanda, Dinamarca, Hungría, Bulgaria, Croacia, Chipre, Lituania, Malta y Rumanía; y en contra: Alemania, Polonia, Austria, República Checa, Estonia, Finlandia, Luxemburgo, Países Bajos y Eslovenia. El resto se mantienen indecisos.
El 14 de octubre de 2025 estaba prevista la votación en el Consejo de la UE, pero se suspendió al no alcanzarse la mayoría cualificada necesaria. Alemania, junto con Polonia, Austria y Países Bajos, formó una minoría de bloqueo. Jens Spahn, líder de la mayoría del Bundestag, fue claro: «Como grupo parlamentario de la CDU/CSU, nos oponemos a la vigilancia aleatoria de los chats. Sería como abrir todas las cartas por precaución y comprobar si contienen algo ilegal. Eso no es posible y no lo permitiremos». Por su parte, Alice Weidel, líder de AfD en Alemania, afirmó: «El control de chats planificado por la Unión Europea es un proyecto absolutamente totalitario. Supone la abolición de facto de la privacidad digital».
El 26 de noviembre de 2025, el Consejo de la UE acordó una posición negociadora revisada que rebaja las pretensiones de control iniciales. Veremos si es el texto final.
Chat Control 1.0
El 9 de julio de 2026, el Parlamento Europeo aprobó la prórroga del reglamento conocido como Chat Control 1.0, que permite a las grandes plataformas tecnológicas escanear de forma voluntaria las comunicaciones privadas de los usuarios en busca de material de abuso sexual infantil, sin necesidad de una sospecha previa ni de una orden judicial. Se aplica a servicios sin cifrado de extremo a extremo como Gmail, Facebook/Instagram, iCloud Mail, Skype, Snapchat, entre otros.
Este sistema no obliga a las empresas a escanear los mensajes, pero les da cobertura legal para hacerlo de manera masiva y automatizada sin necesidad de orden judicial. Convierte a las grandes tecnológicas en policías digitales, exponiendo nuestra privacidad.
Chat Control 1.0 entró en vigor en 2021 como una derogación temporal de las normas de ePrivacy. Su aplicación estaba inicialmente prevista hasta 2024, pero se prorrogó hasta abril de 2026. En marzo de 2026, el Parlamento Europeo rechazó extender el sistema hasta 2028, proponiendo una prórroga de un año adicional. El Consejo de la UE rechazó esta opción y la excepción caducó, pero el Parlamento Europeo maniobró para conseguir una nueva prórroga. ¿Cómo? La presidenta Roberta Metsola incluyó el asunto en el orden del día de la sesión del 9 de julio de 2026 mediante el procedimiento de urgencia, con el apoyo de los grupos parlamentarios popular y socialista.
El asunto se trató como una segunda lectura, por lo que para rechazar la propuesta de prórroga del Consejo de la UE se necesitaba mayoría absoluta (361 votos de los 720 eurodiputados). El resultado fue 314 votos a favor del rechazo (contra la prórroga), 276 en contra del rechazo (a favor de la prórroga) y algunas abstenciones. Al no alcanzarse los 361 votos necesarios para bloquearla, la prórroga se aprobó automáticamente. La medida se extiende hasta abril de 2028 o hasta que se apruebe una regulación permanente, o sea, Chat Control 2.0.
Además de la jugada del procedimiento de urgencia y la segunda lectura, el día elegido fue crucial, pues era el último antes de las vacaciones, con muchos europarlamentarios ausentes. Cada asiento vacio contaba como un sí.
Conclusión
Las autoridades europeas deben decidir entre construir una sociedad que respete los derechos fundamentales como el derecho a la privacidad o avanzar hacia un modelo tecnocrático de vigilancia masiva.
Por el momento, los mensajes cifrados de extremo a extremo han quedado al margen del control indiscriminado. No obstante, Chat Control 2.0 volverá previsiblemente a someterse a la consideración de las instituciones europeas, y como dice el refrán: Tanto va el cántaro a la fuente que, al final, se rompe.

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