El desarrollo de los sistemas no tripulados ha sido liderado por Estados Unidos desde el final de la Guerra Fría. La Guerra del Golfo en 1991 sirvió como banco de pruebas para estas tecnologías. Posteriormente, se emplearon en Afganistán contra los talibanes y en otros conflictos.
Según datos de las Naciones Unidas, en el año 2020, al menos 102 países contaban con un inventario activo de drones militares y 40 o más países estaban en proceso de adquirir drones armados. Del total, unos 35 países tendrían el mayor arsenal de drones y también el más letal. Desde el 2020, el número de países con este tipo de armas ha aumentado notablemente según datos de Drone Wars.
Los principales fabricantes son Estados Unidos (con empresas como General Atomics y Northrop Grumman), Israel (Elbit Systems), China (CAIG y Hongdu), Irán, Turquía (Baykar y TAI), Corea del Sur, Reino Unido (BAE Systems), Rusia (Kronshtadt) y emergentes como India (HAL).
Uno de los conflictos recientes donde más drones se están empleando es en Ucrania por parte de ambos bandos. Destaca los drones «kamikazes», es decir, de un solo uso. Los hay simples, como el que les muestro en la imagen siguiente:

Los hay muy simples y, a la vez, otros muy elaborados y complejos, como los siguientes:
Shahed-136
De fabricación iraní. Tiene forma de ala delta, mide entre 2,7 y 3,5 metros de largo, una envergadura de 2,5 metros y pesa cerca de 200 kg. Puede alcanzar velocidades de hasta 185 km/h. con un alcance de entre 1.000 y 2.500 km., con una autonomía de vuelo de más de 11 horas. Porta una cabeza explosiva de 30 a 50 kg. en la sección frontal y utiliza navegación por GPS, lo que le permite atacar objetivos predeterminados. En Ucrania ha hecho verdaderos estragos.
Qods Mohajer-10
De fabricación iraní. Es un dron de combate y reconocimiento iraní desarrollado por Qods Aviation Industries. Destaca por su autonomía de 24 horas, alcance operativo de 2.000 km. y capacidad de carga de hasta 300 kg., incluyendo bombas guiadas, misiles antiblindaje y equipos de guerra electrónica. Alcanza una velocidad máxima de 210 km/h., puede operar a 7.000 metros de altitud y dispone de anclajes bajo las alas para hasta ocho armas.
Bayraktar TB2
De fabricación turca. Es un dron de combate no tripulado de altitud media y gran autonomía, capaz de realizar misiones de inteligencia, vigilancia, reconocimiento y ataque armado con bombas y misiles guiados por láser. Mide 6,5 metros de largo, tiene una envergadura de 12 metros, un peso máximo de 700 kg. y puede portar hasta 150 kg. de armamento. Alcanza una velocidad máxima de 222 km/h, opera a alturas de hasta 7.620 metros y puede volar durante 27 horas continuas.
Anka III
De fabricación turca. Es un dron de combate furtivo turco desarrollado por Turkish Aerospace Industries. Tiene un peso máximo al despegue de 6.500 kg, puede portar hasta 1.200 kg de carga útil y alcanzar una velocidad máxima de 0,7 Mach (alrededor de 865-880 km/h), con un techo operativo de 40.000 pies y una autonomía de vuelo de 10 horas. Está equipado con sensores avanzados, radar de apertura sintética, sistemas de guerra electrónica y puede llevar armamento aire-tierra y aire-aire tanto en las bodegas como en soportes externos.
Wing Loong II
De fabricación china. Mide 11 metros de largo, 20,5 metros de envergadura y 4,1 metros de alto, con un peso máximo al despegue de 4.200 kg. Puede volar hasta 32 horas, alcanzar velocidades de 370 km/h. y operar a una altitud de hasta 9.900 metros. Su capacidad de carga útil es de 400-480 kg, permitiéndole portar hasta 12 bombas o misiles guiados por láser bajo las alas. Está equipado con sensores electro-ópticos, cámaras diurnas e infrarrojas y sistemas de comunicación satelital.
GJ-11 Sharp Sword
De fabricación china. Es un dron de combate furtivo (UCAV) desarrollado por Hongdu Aviation Industry Group. Mide 12,2 metros de largo, tiene una envergadura de 14,4 metros y un peso máximo al despegue de más de 20.000 kg, con autonomía de hasta 4.000 km y velocidad de crucero cercana a 1.000 km/h. Está equipado con sensores avanzados, radar AESA, sistemas de guerra electrónica y puede portar hasta 2.000 kg de municiones guiadas de precisión, incluyendo bombas inteligentes y misiles. Puede operar de forma autónoma o por control remoto.
La Unión Europea
La Agencia Europea de Defensa se encuentra inmersa en varios proyectos de investigación en el campo de los sistemas autónomos:
- EURODRONE (European Medium Altitude Long Endurance Remotely Piloted Aircraft Systems) para el desarrollo de aeronaves pilotadas a distancia de larga resistencia y altitud media.
- UMS (Unmanned Maritime Systems) para la eliminación de la intervención humana en la guerra de minas navales.
- Hy-MUP (Hybrid Manned-Unmanned Platooning) para la integración de sistemas no tripulados en vehículos terrestres.
El elemento diferenciador de los «sistemas armamentísticos autónomos letales», esto es, de aquellas armas programables que, una vez activadas o lanzadas, no necesitan de la intervención humana para seleccionar y alcanzar su objetivo, es la eliminación del control humano. Se excluyen de tal concepto los sistemas controlados a distancia y los teledirigidos.
La tecnología ha permitido crear armas cada vez más precisas que –en teoría– ayudan a minimizar los daños colaterales, pero ¿qué pasa cuando un arma autónoma comete un error, por ejemplo, alcanza objetivos civiles con decenas de niños muertos? ¿quién será el responsable? ¿el que fabricó el arma? ¿el qué la programó? ¿el qué la compró? ¿el que la activó? ¿Todos? ¿Ninguno, pues fue un error ajeno a la voluntad humana?.
Derecho Internacional Humanitario
En el Derecho Internacional Humanitario existen protocolos que restringen o directamente prohíben el uso de determinadas armas como nucleares, químicas, bombas de racimo y minas antipersona, pero no existe ningún protocolo universal que regule el desarrollo, la producción y la utilización de los sistemas armamentísticos autónomos letales, capaces de realizar ataques sin un control humano significativo.
La Unión Europea se muestra favorable a prohibir las armas complemente autónomas. El Parlamento Europeo aprobó, el 12 de septiembre de 2018, una resolución sobre los sistemas armamentísticos autónomos, que dejo enlazada aquí, en la que insta al Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, a los Estados miembros y al Consejo a que entablen negociaciones internacionales sobre un instrumento jurídicamente vinculante que imponga la prohibición total de los sistemas armamentísticos autónomos letales.
En la Primera Edición del Foro de París sobre la Paz, celebrada los días 11 a 13 de noviembre de 2018, coincidiendo con el centenario del fin de la Primera Guerra Mundial, el Secretario General de la ONU, António Guterres, dijo: «Imagínense las consecuencias de un sistema autónomo que podría, por sí solo, apuntar y atacar a los seres humanos. Hago un llamamiento a los países para que prohíban estas armas, que son políticamente inaceptables y moralmente repugnantes».
Siendo realistas, prohibir este tipo de armas es una quimera difícilmente alcanzable. Para tratar, al menos, de contener sus efectos, asociaciones humanitarias, como Stop Killer Robots, abogan por limitar sus objetivos, a los exclusivamente militares, así como su autonomía, alcance y fuerza letal, si bien la principal exigencia es que se garantice que haya una supervisión humana efectiva tras ellas para desactivarlas o desviar su rumbo en caso necesario.
Conclusión
Estados Unidos, Rusia, Australia e Israel quieren que las drones dotados con inteligencia artificial puedan decidir de forma autónoma los objetivos, incluidos los seres humanos (fuente). Un algoritmo jamás debería decidir sobre la vida de las personas, pues puede fallar a cuenta de un código escrito incorrectamente o de un ciberataque perpetrado por un país enemigo o un agente no estatal. Es inaceptable.
El tema militar no es un tema que domine, ni mucho menos, así que he tenido que leer bastante para documentarme. Entre las lecturas realizadas, permítanme recomendarles el artículo de José Luis Calvo Pérez, titulado Debate internacional en torno a los sistemas de armas autónomos letales. Consideraciones tecnológicas, jurídicas y éticas, publicado en la Revista General de Marina de abril de 2020.


