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JAVIER CASAL TAVASCI

Blockchain en procesos electorales. Voto electrónico

En más de una ocasión se ha hablado de fraude electoral a través del voto por correo. Casos destacados incluyen investigaciones en Melilla en 2023, donde se detectó compra de votos, y en Albaida del Aljarafe en 2025, con implicaciones para el PSOE por presunta manipulación a cambio de promesas electorales.

Tras las sospechas de fraude en el voto por correo en las elecciones generales de 2023 —nunca confirmadas—, la Junta Electoral Central, en su Acuerdo 44/2025, reforzó el protocolo para exigir que: «El elector que ejerza su derecho de sufragio por el procedimiento del voto por correspondencia deberá entregar personalmente en las oficinas de Correos la documentación necesaria para el ejercicio de ese voto, en los términos previstos en el artículo 73.3 de la LOREG. Para ello deberá identificarse mediante documento nacional de identidad, pasaporte, permiso de conducir, tarjeta de residencia o cualquier otro documento válido que permita identificar al elector, debiendo el personal de Correos proceder a su comprobación. Esa documentación deberá tramitarse como correo certificado dirigido a la mesa electoral correspondiente, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 73.3 de la LOREG».

Fuente: La Sexta

Existe una alternativa posible al tradicional voto por correo postal: el voto electrónico mediante blockchain, un sistema de registro de datos, público, compartido, transparente e inalterable, del cual les hablé en otro artículo que dejo enlazado aquí.

¿Cómo sería el voto electrónico a través del blockchain?

Para poder votar el elector tendría que registrarse en una plataforma segura, utilizando, por ejemplo, su DNI electrónico, un certificado digital o un certificado Cl@ve. Al registrarse, obtendría una clave privada única que le permitiría emitir y validar su voto. Cada voto registrado en la cadena de bloques estaría asociado a una identidad única y cifrada que garantizaría el anonimato del elector y que permitiría verificar la autenticidad de los votos emitidos. Los registros en la cadena de bloques son inmutables, de modo que registrado el voto ya no se podría cambiar, eso se traduce en confianza y seguridad en el sistema electoral. 

Para que el sistema de voto electrónico funcionase sería necesaria una red de servidores. Un software común permitiría registrar todos los bloques en un orden y tiempo determinado. Cada bloque nuevo se uniría al bloque anterior, formando la cadena del blockchain, mediante un algoritmo (número hash). Si alguien intentara alterar o falsear el registro de un bloque ya consolidado, el número hash se vería alterado y el fraude electoral quedaría evidenciado públicamente en la cadena de bloques. Cada servidor de la red dispondría de una copia del blockchain, de forma que sería fácil restaurar la cadena original, que sería verificada por toda la red. 

Experiencias reales

La primera vez en la historia que se usó el blockchain para unas elecciones fue en el Estado de Virginia Occidental en Estados Unidos, en las elecciones primarias y generales del año 2018 en Sierra Leone. La plataforma Voatz, desarrollada por Hyperledger Project, permitió votar a 150 militares destinados en el extranjero.

México implementó la votación remota con blockchain para electores en el extranjero. En las elecciones federales de 2024, el Instituto Nacional Electoral (INE) usó la plataforma Voatz con blockchain para votación remota de mexicanos en el extranjero (122.497 votos).

Conclusión

Como todo en la vida, la propuesta implica ventajas e inconvenientes.

Entre las ventajas, al automatizar el proceso electoral se reduciría el riesgo de manipulación manual de los votos y se agilizaría la obtención de resultados. Se podría votar desde casa o en los colegios electorales, que contarían con un punto específicamente habilitado para ello. Además, se reducirían los elevados costes asociados al proceso (el coste total medio de unas elecciones generales ronda los 100 millones de euros y puede llegar a duplicarse en procesos como el del 23-J, con abundante voto por correo).

Entre los inconvenientes, las personas mayores o quienes no estén familiarizados con la tecnología podrían quedar excluidas del sistema. Otro riesgo son los ciberataques, aunque podrían mitigarse mediante la inversión y la tecnología adecuada.

Nada puede evitar que se compre un voto antes de ser emitido, pero, una vez emitido, el fraude sería prácticamente inexistente.

Más información

Si el tema les interesa y quieren profundizar les recomienda la lectura de los siguientes informes:

 

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