Investigadores de la Universidad de California en Berkeley, en estudios publicado en 2023, concluyeron que los datos de movimientos de cabeza y manos capturados por cascos de recogidos por los cascos de realidad virtual (RV) pueden ser tan eficaces para identificar a las personas como las huellas dactilares o los escáneres faciales, lo que podría poner en peligro la privacidad del usuario cuando interactúe en entornos virtuales como el metaverso.
Los cascos de realidad virtual contienen multitud de sensores capaces de monitorizar cada uno de los movimientos corporales, oculares y faciales del usuario. A modo de ejemplo, las VISION PRO de Apple incluyen doce cámaras, cinco sensores y seis micrófonos.

Los datos recogidos se procesan en los propios dispositivos y se conservan encriptados, pero pueden compartirse con servidores externos, plataformas de reuniones virtuales o juegos, con el consiguiente riesgo de filtración, reidentificación e inferencia de información personal.
En un primer estudio, los investigadores utilizaron datos recopilados de más de 55.000 cuentas de usuario de «Beat Saber», un popular juego de realidad virtual basado en el ritmo. Analizaron los datos públicos de 2,5 millones de grabaciones del juego, utilizando algoritmos de aprendizaje automático y lograron identificar a determinadas personas con una tasa de precisión del 94,33 %, utilizando solo 100 segundos de datos de movimiento de cabeza y manos.
En un segundo estudio, con datos de 1.000 personas que jugaron al mismo juego, fueron capaces de calcular la altura, el peso, el tamaño del pie y el país del usuario con más del 80 % de precisión. En otros atributos (edad, género, etnia, estado civil, nivel educativo, discapacidad física o mental, etc.) se alcanzaron precisiones superiores al 70 % en muchos casos.
Estos resultados se obtuvieron con modelos de machine learning relativamente simples, lo que indica que la barrera técnica para explotar estos datos es baja.
Conclusión
Las investigaciones alertan de que los movimientos realizados con dispositivos de realidad virtual constituyen una fuente de biometría comportamental que puede utilizarse para identificar, perfilar y rastrear a los usuarios sin su conocimiento explícito. Por ello, es importante leer atentamente las políticas de privacidad de estos dispositivos para ser conscientes de los riesgos asociados.
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