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El conocimiento es poder (Francis Bacon)

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JAVIER CASAL TAVASCI

¿China como socio preferente de la Unión Europea?

Napoleón Bonaparte dijo: «China es un gigante dormido. Dejadlo dormir, porque cuando despierte, el mundo se sacudirá». Lo dijera o no, lo cierto es que China ha despertado y el mundo se sacude.

La transformación de la República Popular China comenzó con las Cuatro Modernizaciones: Agricultura, Industria, Defensa nacional y Ciencia y tecnología, impulsadas por Deng Xiaoping en 1978 tras la muerte de Mao Zedong. Este enfoque sentó las bases para el desarrollo económico del país.

China no se conforma y busca consolidar su posición como líder económico y tecnológico a través de políticas como Made in China 2025 (MIC2025), lanzado en 2015. Este plan es parte de una serie de estrategias decenales destinadas a convertir a China en la primera potencia mundial para el centenario de la República Popular que se celebrará en 2049.

China quiere ser autosuficiente, impulsando la innovación, la calidad de sus productos y la eficiencia en diez industrias clave:

  1. Tecnología de la información avanzada: semiconductores, inteligencia artificial, redes 5G y otras tecnologías de comunicación.
  2. Robótica y maquinaria automatizada: robots industriales y sistemas de automatización.
  3. Equipamiento aeroespacial y aeronáutico: tecnología espacial, aviones avanzados y drones.
  4. Ingeniería naval y transporte marítimo: buques y equipos marítimos de alta tecnología.
  5. Equipos de transporte ferroviario: trenes de alta velocidad y sistemas ferroviarios avanzados.
  6. Nuevas energías y vehículos de bajo consumo: energías renovables, tecnologías de eficiencia energética y vehículos eléctricos.
  7. Equipos eléctricos: maquinaria y dispositivos eléctricos de última generación.
  8. Equipamiento agrícola: modernización de maquinaria y tecnología para la agricultura.
  9. Nuevos materiales: materiales avanzados como aleaciones ligeras y nanomateriales.
  10. Productos biofarmacéuticos y dispositivos médicos avanzados: innovación en medicamentos, biotecnología y equipos médicos de alta tecnología.

En gobierno chino invierte masivamente en innovación para reducir su dependencia de tecnologías extranjeras, especialmente en áreas críticas como los semiconductores y la inteligencia artificial. Para lograrlo prevén la creación de 40 centros de innovación nacionales y 48 provinciales.

En sectores estratégicos como la energía, automoción, tecnología y defensa, las empresas extranjeras están obligadas a formar una joint venture con socios locales para interactuar en el mercado chino. La transferencia de conocimientos (know-how y procesos tecnológicos) es legítima. Empresas de todo el mundo convirtieron a China en la «Fábrica del mundo», aprovechando los bajos costes de fabricación, principalmente salariales, y China supo aprovechar la oportunidad para aprender de ellas, y no solo han aprendido cómo se hace, sino que han mejorado el producto «Made in China». Un buen ejemplo son los vehículos eléctricos. 

China tiene claro que debe invertir en áreas clave como infraestructuras, educación, salud, innovación, medio ambiente y desarrollo regional. Para ello existen los Fondos de Orientación del Gobierno (GGF por sus siglas en inglés), en los que el gobierno aporta una parte del capital, incentivando a inversores privados a participar.

Otra lección que debemos aprender de China es cómo atraen talento en cualquier lugar del mundo. Por ejemplo, ByteDance (TikTok) tiene oficinas en Los Ángeles, Mountain View, Sao Paulo, Tokyo y Mumbai. 

Líderes globales

China es un líder global en varios sectores, destacando en manufactura y tecnología con marcas como Huawei, Xiaomi y Lenovo. Además, domina el mercado de drones civiles y es un actor clave en el desarrollo de redes 5G, inteligencia artificial y semiconductores, aunque depende de importaciones en chips avanzados. 

En el ámbito de energías renovables y sostenibilidad, China es el mayor productor de paneles solares y turbinas eólicas con empresas como JinkoSolar y Goldwind. También es el principal fabricante de baterías para vehículos eléctricos, gracias a compañías como CATL. Además, controla más del 90 % de la producción global de tierras raras, esenciales para tecnologías verdes y electrónica.

También destaca en el desarrollo de infraestructuras. Es líder en la construcción de ferrocarriles de alta velocidad, puertos y aeropuertos y su «Iniciativa de la Franja y la Ruta» expande su influencia en más de 70 países.

En comercio electrónico, China es el mayor mercado mundial, con plataformas como Alibaba y Tencent integrando pagos digitales. El valor del mercado supera los 2 billones de dólares anuales, y las exportaciones digitales (incluyendo e-commerce y servicios) alcanzaron un superávit récord de 33.000 millones de dólares en 2025.

Conclusión

Si China es un gigante que ha despertado de un largo letargo, la Unión Europea se asemeja a un anciano debilitado por divisiones internas, estancamiento económico e incapacidad para definir un rumbo a largo plazo, todo ello agravado por las políticas proteccionistas de la administración Trump, que han erosionado los vínculos transatlánticos y han impulsado a muchos a mirar a China como socio comercial preferente.

Volkswagen y BMW lo han entendido y han suscrito alianzas con CATL, el mayor fabricante de baterías para vehículos eléctricos del mundo. Volkswagen también ha reforzado la cooperación con sus socios locales (Xpeng, SAIC, FAW, Horizon Robotics y Thundersoft) para el desarrollo de nuevas plataformas eléctricas y TotalEnergies ha firmado un acuerdo de cooperación estratégica con Sinopec para aprovechar las oportunidades que surgen de la experiencia particular de cada compañía.

La Unión Europea debe despertar y definir un rumbo claro, o estaremos perdidos; y no queda mucho tiempo para reaccionar.

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