Uno de los blogs que sigo es el de Enrique Dans. Si no lo conocen, se lo recomiendo. Para mí, es, con diferencia, uno de los mejores de habla hispana en temas de tecnología e innovación.
Una de sus últimas publicaciones se titula La web sin visitas. La idea central es que, durante tres décadas, la web funcionó bajo un pacto claro: publicabas contenido, los buscadores y las redes lo indexaban o distribuían y, a cambio, recibías tráfico. Ese pacto se está rompiendo porque los usuarios preguntan directamente a la IA, que consume el contenido de la web para responder, sustituyendo la lista de enlaces de los motores de búsqueda por una síntesis directa.
El Reuters Institute advierte de que los motores de búsqueda se están transformando en buscadores de respuestas impulsados por IA, con el riesgo de que el tráfico de referencia se reduzca de forma drástica, lo que podría llevar a que autores y editores dejen de publicar contenido al no recibir retorno (por ejemplo, en forma de visitas).
Una idea de Dans que comparto: «La web se está convirtiendo en alimentar gratis a sistemas propietarios que después sustituyen a la propia web». Estamos asistiendo a una expropiación de valor. Generamos contenido que ofrecemos gratuitamente, pero para nosotros no es gratis: implica tiempo y esfuerzo. La IA utiliza ese contenido para entrenar modelos y generar respuestas que compiten con las fuentes originales. Unos asumimos el coste y el riesgo reputacional, mientras otros capturan gran parte del valor económico, por ejemplo, mediante suscripciones premium.
El tráfico de referencia está cayendo en muchos nichos. Si la IA responde de forma suficientemente satisfactoria, disminuye la necesidad de visitar el sitio original. Sin embargo, existe un problema: aunque resulte cómodo recibir una respuesta rápida, la IA presenta limitaciones importantes, como alucinaciones, sesgos o pérdida de matices. Esto hace que nichos en los que importa mucho el criterio experto o la precisión, como el legal, conserven su valor diferencial, aunque no sé por cuánto tiempo.
Dans concluye su artículo afirmando: «La web no puede sobrevivir si se convierte en una inmensa plantación de materia prima para modelos ajenos». Coincido plenamente.
Conclusión
Los grandes medios de comunicación han visto la jugada de las tecnológicas y han forzado la firma de acuerdos con empresas como OpenAI, Meta, Google y otras. Estos acuerdos consisten en licencias de contenido para entrenar modelos de IA y generar respuestas, a cambio de pagos multimillonarios, pero esa fuerza para negociar está en manos de unos pocos privilegiados.
Si los blogs no generan visitas, la mayoría de sus autores terminarán abandonándolos. Los más valiosos se salvarán de la criba, pero es muy probable que evolucionen hacia modelos cerrados: comunidades privadas, contenido premium bajo registro o suscripción, newsletters de pago, etc.
La web abierta y generosa que conocemos es probable que desaparezca. En su lugar surgirá una red más fragmentada, en la que el contenido de valor se proteja y se monetice de forma directa. La otra alternativa es bloquear el acceso a la IA.
En mi caso, escribo este blog porque es una manera de formarme, mantenerme actualizado y crecer como profesional. Si al compartir conocimiento puedo ayudar a otras personas, mejor aún, al fin y al cabo, yo también me nutro del saber de los demás. La IA puede restarle tráfico a este sitio web, pero no puede quitarme el conocimiento adquirido, y solo por eso vale la pena mantener este blog.


