Es posible que el nombre de Daniel Berulis no les suene, pero debería sea recordado como el de Edward Snowden.

Daniel Berulis trabaja en el Departamento de Tecnologías de la Información de la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB por sus siglas en inglés). Antes de incorporarse a la NLRB, ocupó cargos en el ámbito de la seguridad nacional, donde contaba con una autorización de alto secreto que le permitía acceder a información confidencial altamente sensible. Acumula casi dos décadas de experiencia en la implementación de transformaciones digitales a gran escala.
Según el sitio web de la NLRB, esta agencia «está conformada por un equipo de profesionales que trabajan para asegurar que existan prácticas laborales justas y democracia en el lugar de trabajo a nivel nacional. Esta pequeña, muy respetada e independiente agencia federal ha tenido un impacto diario en la manera en que las compañías, industrias y uniones/sindicatos de los Estados Unidos conducen sus negocios, desde que fue creada por el Congreso en el año de 1935. Los miembros del personal de la agencia investigan y dan solución a prácticas laborales ilícitas por parte de los sindicatos y los empleadores».
La NLRB ha estado muchas veces bajo el punto de mira de grandes corporaciones, que buscan limitar su autoridad o declarar inconstitucionales algunos de sus poderes. Uno de los casos más emblemáticos es de SpaceX contra la NLRB, tras el despido de ocho ingenieros de la compañía que habían compartido una carta crítica contra Elon Musk. La NLRB acusó a la compañía de despedirlos ilegalmente. Musk no solo defendió los despidos, sino que también impugnó la legalidad del proceso administrativo de la NLRB y la constitucionalidad de su diseño. En agosto de 2025, la Corte de Apelaciones del 5º Circuito falló a favor de SpaceX, declarando que someterse a un procedimiento administrativo potencialmente inconstitucional constituye un daño irreparable. Sin embargo, el tribunal no declaró definitivamente la inconstitucionalidad, por lo que se espera que la NLRB impugne el fallo y el asunto diste de estar resuelto.
Denuncia contra el DOGE
En abril de 2025, Daniel Berulis presentó una denuncia dirigida al presidente del Comité de Inteligencia del Senado, el republicano Tom Cotton, y al vicepresidente demócrata, Mark Warner. En una declaración jurada, Berulis afirmó contar con pruebas de que el personal del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), del que les hablé en otro artículo que dejo enlazado aquí, incumplió la Ley Federal de Modernización de la Seguridad de la Información (FISMA), así como las directrices establecidas por la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de la Infraestructura (CISA), el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) y la Ley de Privacidad.
Según Berulis, los miembros del DOGE pidieron que, durante su inspección, sus actividades no se registraran en el sistema. No solo eso, trataron de eliminar sus huellas, desactivando las herramientas de monitoreo y eliminaron manualmente los registros de acceso, un comportamiento evasivo que va en contra de los protocolos de seguridad.
Berulis afirmó que el personal del DOGE obtuvo permisos prácticamente ilimitados para acceder a los sistemas de la NLRB, con capacidad para leer, copiar y modificar datos confidenciales. Este nivel de acceso superaba ampliamente lo necesario para extraer métricas, informes de eficiencia u otra información requerida para evaluar la eficacia de la agencia.
También denunció un aumento inusual en la transferencia de datos fuera de la NLRB y varios intentos de acceso al sistema de información desde una dirección IP rusa con credenciales válidas, bloqueados por las políticas de acceso basadas en ubicación. Berulis y su equipo intentaron investigar y notificar a las autoridades, pero enfrentaron obstáculos y amenazas, lo que motivó su denuncia pública.
Los ingenieros de DOGE tuvieron acceso al software, hardware, lenguajes de programación y aplicaciones de la NLRB. También recabaron información acerca de si la NLRB trabaja principalmente en la nube o almacena datos en servidores remotos a los que se puede acceder desde cualquier lugar con las credenciales adecuadas y una tarjeta de acceso de seguridad.
Conclusión
Las agencias gubernamentales tanto en Estados Unidos como en Europa recopilan una gran cantidad de información personal. Proteger nuestra privacidad es un derecho fundamental que puede verse fácilmente vulnerado bajo regímenes autoritarios.
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