Uno de los desafíos más significativos que plantea el desarrollo de la inteligencia artificial es su elevada demanda energética, lo que genera críticas por su impacto ambiental, especialmente en emisiones indirectas de CO2 si la electricidad proviene de fuentes fósiles.
Google ha apostado firmemente por la energía nuclear a través de Reactores Modulares Pequeños (SMR) que desarrollará la compañía Kairos Power. El acuerdo, firmado en octubre de 2024, contempla la construcción de entre seis y siete SMR con la expectativa de que el primero esté operativo en 2030 y la implementación completa para 2035. Google no ha revelado el valor del acuerdo ni la ubicación prevista de los reactores.
La tecnología de Kairos Power difiere de los reactores nucleares tradicionales: no se enfrían con agua, sino con una mezcla de sales fundidas de fluoruro como refrigerante, que captura el calor producido por la fisión. Su diseño más simple, asequible y seguro es capaz de funcionar a baja presión. Esta tecnología no es nueva. Se probó con éxito en el Laboratorio Nacional de Oak Ridge en la década de 1960, aunque nunca se comercializó.
Kairos Power construirá un reactor de demostración en el Heritage Center Industrial Park en Oak Ridge (Tennessee) con un coste de 100 millones de dólares.

Google no es la única compañía que mueve ficha en favor de la energía nuclear.
Amazon Web Services firmó un acuerdo con Energy Northwest, un consorcio de empresas de energía pública, para desarrollar cuatro SMR en el estado de Washington. También firmó un acuerdo con Dominion Energy para desarrollar un SMR en Virginia.
Microsoft quiere reactivar la antigua planta nuclear de Three Mile Island de Harrisburg (Pensilvania), con un coste de 1.600 millones de dólares mediante un acuerdo con la compañía energética Constellation Energy. Esta planta es famosa por el accidente nuclear que sufrió en 1979.

Planta nuclear de Three Mile Island (Pensilvania)
Conclusión
La Unión Europea carece de una política unificada y vinculante respecto a la energía nuclear; de forma que cada Estado miembro hace lo que quiere: Francia, Suecia, Finlandia o Países Bajos mantienen y expanden su capacidad nuclear, Alemania completó el cierre de sus centrales nucleares en 2023 y España mantiene un calendario de cierre progresivo, aunque la dependencia de energía solar y eólica pone en riesgo el suministro, y el apagón masivo del 28 de abril de 2025 en la Península Ibérica es una evidencia.
La energía nuclear es controvertida en la Unión Europea, aunque está comprobado que reduce las emisiones de CO₂ a la atmósfera y que las modernas centrales nucleares tienen tasas de accidentes extremadamente bajas, pero se enfrenta a barreras regulatoria y la competencia con renovables más baratas y rápidas de desplegar.
Para finalizar, quiero compartir un interesante artículo de Carlos Manuel Sánchez publicado en XLSemanal con el título: Vuelve lo nuclear: cómo los magnates de Silicon Valley han pasado a fabricar reactores.



