El euro digital es un proyecto del Banco Central Europeo (BCE) para emitir su propia moneda digital, conocidas como CBDC (Central Bank Digital Currency, en español: Moneda Digital de Banco Central).
El BCE prevé un calendario progresivo, donde la fase de diseño y evaluación terminó en octubre de 2025. Entre 2026 y 2027 se prepararán las últimas pruebas, ajustes de interoperabilidad con bancos centrales nacionales y posibles pilotos públicos, pudiendo iniciar un despliegue progresivo entre 2028 y 2029.
El euro digital se guardará en monederos electrónicos (wallets) proporcionados por bancos comerciales, intermediarios de pago y entidades públicas autorizadas. Se podrá usar en el Espacio Económico Europeo y en terceros países con los que exista un acuerdo, vía interoperabilidad con sistemas como el de Suiza o el Reino Unido). El sistema soportará pagos en línea, en comercios físicos, peer-to-peer (P2P) y, potencialmente, offline en dispositivos móviles.
Christine Lagarde, presidenta del BCE, ha enfatizado que prepara la moneda para el futuro, compitiendo con criptoactivos, stablecoins (muchas ligadas al dólar) y proveedores no europeos como Visa, Mastercard, PayPal, Apple Pay y Google Pay que dominan el 80 % de los pagos en la Unión Europea. Frente a ellos, se están impulsando iniciativas como Bizum en España, Portugal e Italia o Wero en Francia, Alemania y Bélgica.
Se plantea un euro digital off line, es decir, sin conexión a Internet, y uno online que solo se desarrollaría si el sector financiero no logra desplegar sistemas de pagos privados que funcionen en todos los países de la Unión Europea, sean interoperables, dependan del eurosistema y sean de capital europeo.
Fernando Navarrete Rojas —ponente del informe legislativo del Parlamento Europeo sobre el euro digital— nos advierte que «por su propia naturaleza, la forma on line del euro digital conlleva riesgos de desintermediación bancaria, pérdida de depósitos, competencia directa con soluciones de pago privadas y, en última instancia, un impacto negativo en la capacidad de financiación de las empresas y los hogares europeos».
El informe de Navarrete sobre el euro digital está disponible como borrador oficial del Parlamento Europeo, bajo el título de Draft Report de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios (ECON), presentado en noviembre de 2025. Navarrete también publicó un artículo relacionado con el título The Euro in 2025 que forma parte de una colaboración con Círculo de Empresarios, Fundación ICO y Fundación Instituto Español de Analistas.
La propuesta de Reglamento de la Comisión Europea al Parlamento Europeo y al Consejo relativa a la instauración del euro digital se publicó el 28 de junio de 2023. La encontrarán haciendo clic aquí.
La letra pequeña
En el año 2021, el BCE realizó una consulta pública sobre el euro digital. Un 43 % de los encuestados manifestaron que su principal preocupación es la privacidad de las CBDC y es que las autoridades monetarias no terminan de explicar cómo garantizarán la privacidad de los usuarios y sus transacciones, cuya trazabilidad quedará registrada.
La presidenta del Banco Central Europeo –Christine Lagarde– ya anunció que el fin de dinero en efectivo está próximo. También reconoció que con las CBDC no tendremos privacidad.
Agustín G. Carstens, Gerente General del Banco de Pagos Internacionales, publicado en octubre de 2020, habla abiertamente de los planes para acabar con el dinero en efectivo y utilizar las CBDC para el control de la población. Véanlo y que cada cual saque sus propias conclusiones:
Un total de 14 entidades financieras –entre ellas, Deutsche Bank, BNP Paribas o ING– advierten de que el euro digital puede afectar a los sistemas de pago privados. «El diseño del euro digital minorista aborda en gran medida los mismos casos de uso que las soluciones privadas, sin ofrecer ningún valor añadido claro para los consumidores», señalaron los portavoces de los bancos.
Herramienta de control social
Durante la pandemia causada por el COVID-19, en las calles de Ottawa (Canadá) surgió un movimiento de protesta ciudadana conocido como el «Convoy de la libertad», organizado por camioneros para oponerse a la obligación de vacunarse como requisito para seguir trabajando. Sin embargo, pronto se transformó en una movilización más amplia contra todas las medidas sanitarias y el Gobierno de Trudeau. Como respuesta a las protestas, el gobierno, a través de la Ley de Emergencias,, ordenó congelar las cuentas bancarias de los manifestantes. Las medidas también afectaron a las plataformas de criptomonedas y a servicios como GoFundMe, utilizados por algunos participantes para recibir donaciones que financiaban sus movilizaciones. Con la introducción de las CBDC, este tipo de acciones sería aún más fácil de aplicar.
El primer Ministro de Tailandía, Srettha Thavisin, anunció en noviembre de 2023 que, para revitalizar la economía tras la pandemía, se entregarían a los tailandeses mayores de 16 años con ingresos anuales inferiores a 840.000 baht (aproximadamente 24.000 dólares) y ahorros inferiores a 500.000 baht (unos 14.000 dólares) la cantidad de 10.000 baht (alrededor de 280 dólares) en dinero digital, a través de una billetera digital. Estos fondos solo podrán gastarse en un radio de 4 km. desde el domicilio registrado y en un plazo de 6 meses. Esto se traduce en control y limitaciones de uso por parte del Gobierno.
El Gobierno de Vietnam exige, desde julio de 2024, que las transferencias electrónicas superiores a 10 millones de VND (aproximadamente 390 dólares) por operación o 20 millones de VND diarios, realizadas a través de bancos o billeteras digitales como Momo o ZaloPay, requieran verificación biométrica mediante escaneo facial en tiempo real desde aplicaciones móviles. Esta medida, regulada por la Decisión 2345/QD-NHNN del Banco Estatal de Vietnam y las Circulares 17 y 18/2024, también aplica a la apertura de cuentas, primeras transacciones y pagos desde dispositivos nuevos. Aunque el objetivo es combatir el fraude y el lavado de dinero, la centralización de datos biométricos en bases nacionales genera riesgos reales de ciberataques, filtraciones y vigilancia masiva, en un contexto donde el Estado controla tanto la infraestructura tecnológica como la identidad digital de la población.
Otra preocupación añadida es la seguridad de la moneda digital. El Banco Industrial y Comercial de China (ICBC), el mayor banco del mundo, fue víctima de un ciberataque de «ransomware» que afectó a gran parte de sus servicios financieros en Estados Unidos. Otro riesgo añadido de las CBDC.
El 18 de noviembre de 2023, a partir de las 13:10 horas, una caída generalizada del sistema Redsys —la principal plataforma de procesamiento de pagos electrónicos en España, que gestiona más del 90 % de las transacciones con tarjeta, Bizum y operaciones en cajeros automáticos— paralizó los medios de pago digitales en todo el país durante casi dos horas. Este episodio, evidencia la vulnerabilidad de las economías dependientes del pago digital.
Una fecha que quedará marcada en nuestra memoria por mucho tiempo es el 28 de abril de 2025. Ese día sufrimos el mayor apagón registrado en nuestro país: durante 24 horas, nada que dependiera de la red eléctrica funcionó. Por suerte, no cundió el pánico entre la población y el suministro se recuperó paulatinamente, pero en muchos comercios solo se podían realizar pagos en efectivo. Lo cual nos invita a reflexionar seriamente sobre el papel y la utilidad del dinero en efectivo en situaciones de emergencia.
Conclusión
Las leyes actuales de la Unión Europea otorgan al BCE la competencia exclusiva para emitir dinero físico, pero no le habilitan a emitir CBDC.
El proyecto del euro digital solo podrá avanzar si el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea, con el acuerdo de los gobiernos de los Estados miembros, aprueban una regulación específica que le confiera curso legal, defina su diseño y establezca su marco de gobernanza. Las preocupaciones sobre privacidad, ciberseguridad y estabilidad financiera, proyectan una sombra de incertidumbre sobre el futuro del euro digital.


