Google anunció en febrero de 2025 que comenzaría a probar el uso de la inteligencia artificial para estimar la edad de sus usuarios con el objetivo de proteger a los menores, aplicando protecciones adicionales y proporcionándoles experiencias más adecuadas a su edad.
A lo largo del tiempo, Google ha implementado diversas herramientas y funciones para mejorar la seguridad en línea, especialmente para menores. Un ejemplo es el filtro SafeSearch, que bloquea contenido explícito no apto para menores como pornografía y violencia. Google también restringe contenido publicitario sensible e incorpora protecciones en YouTube. Además, ofrece controles parentales a través de Google Family Link y School Time en dispositivos móviles con Android para que los padres puedan ajustar su funcionalidad y restringir el acceso a aplicaciones durante la jornada escolar. También se prevé que los padres puedan limitar las llamadas telefónicas y las conversaciones por mensaje de texto a determinados contactos.
El sistema, basado en machine learning, analiza datos recopilados previamente, como el historial de navegación, los vídeos vistos en YouTube, las búsquedas realizadas y la antigüedad de la cuenta, para inferir si el usuario es mayor o menor de 18 años. Esto permite aplicar automáticamente restricciones como desactivar la reproducción automática en YouTube, limitar anuncios personalizados o bloquear contenido inapropiado, independientemente de la fecha de nacimiento indicada en la cuenta.
Conclusión
Para que el sistema de verificación de edad funcione, Google debe analizar continuamente la actividad de los usuarios y construir perfiles basado en su comportamiento en línea, lo que genera preocupaciones legítimas sobre la privacidad, ya que estos datos podrían potencialmente compartirse con terceros o usarse para otros fines, aunque Google afirma que se procesan de manera agregada y segura.
El problema también es que el sistema no es infalible. Para corregir las identificaciones erróneas, Google ofrece tres métodos de verificación: enviar un selfie para estimación facial de edad, proporcionar información de una tarjeta de crédito o presentar un documento de identidad oficial. Este proceso plantea riesgos adicionales, como la exposición de datos sensibles y posibles brechas de seguridad.


