El 16 de febrero de 2026, comienza una nueva cumbre internacional sobre inteligencia artificial. Esta vez el escenario es Nueva Delhi (India). Se trata de la cuarta reunión anual que aborda los problemas y oportunidades que plantea la IA, después de las de París, Seúl y Reino Unido.
A la cumbre asistirán figuras clave de la industria como Sam Altman de OpenAI, Sundar Pichai de Google y Jensen Huang de Nvidia, junto a líderes políticos de varios países.
La agenda de cinco días se centro en dos desafios globales: el desplazamiento laboral por la automatización y la seguridad digital. En este contexto, la India ha presentado sus Directrices para Intermediarios y Código de Ética de los Medios Digitales que entraron en vigor el 20 de febrero de 2026 y que afectan directamente a los deepfakes.
Las plataformas digitales, en virtud de las mencionadas directrices, están obligadas a:
- Publicar reglas claras, políticas de privacidad y advertencias contra contenido ilegal (difamación, obscenidad, deepfakes dañinos, etc.).
- Etiquetar el contenido generado por IA, con metadatos permanentes que permitan rastrear su origen.
- Resolver las quejas en el plazo maximo de 7 días y 36 horas cuando el contenido sea sensible.
- Cumplir las órdenes judiciales o gubernamentales de eliminación de contenidos en el plazo máximo de tres horas. En casos especialmente sensibles (abuso sexual infantil, deepfakes con desnudez no consentida, información relacionada con preparación de explosivos, etc.) el plazo se reduce a dos horas.
Críticas
Organizaciones como la Internet Freedom Foundation y diversos analistas constitucionales argumentan que las directrices violan el principio de proporcionalidad, infringen el artículo 19.1.a) de la Constitución de India que protege la libertad de expresión y fomentan la autocensura, entre otras cuestiones.
Por ejemplo, para los críticos, los tiempos de respuesta ultracortos impiden una revisión humana significativa, obligando a las plataformas a tomar decisiones automáticas o «defensivas». Como resultado, las plataformas eliminarán preventivamente contenidos dudosos para no enfrentar posibles sanciones, lo que afecta a la expresión legítima, como sátira, parodia, etc.
Para los críticos, esta regulación se convierte en una herramienta de control digital más que de protección genuina, contradiciendo el espíritu de una Internet abierta y democrática en India.
Conclusión
Cuando hablamos de IA, pensamos directamente en Estados Unidos y China, pero hay un tercer actor clave: La India.

Aunque están muy lejos de las inversiones de Estados Unidos y China, puede que, en un futuro, con las inversiones necesarias, les alcancen. Por ahora, no compiten por crear la IA más eficiente; su apuesta es la gobernanza, definiendo las reglas del juego. India, con sus 1400 millones de habitantes, hace que sus directrices condicionen el futuro de la IA. Es una forma de ejercer influencia o poder.

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