Vigilia Pretium Libertatis, o sea, «La vigilancia es el precio de la libertad». Este es el lema del escudo del Cuartel General Supremo de las Potencias Aliadas en Europa de la OTAN (SHAPE). El autor de la frase es Thomas Jefferson, el tercer presidente de Estados Unidos, si bien la frase literal dice: «El precio de la libertad es la eterna vigilancia».
En la actualidad, ese lema cobra una especial dimensión. Las capitales europeas se llenan de videocámaras equipadas con sistemas de inteligencia artificial que permiten el reconocimiento facial, aunque en el Reino Unido no están teniendo una aceptación pacífica por una parte de la población.
La tecnología permite que prácticamente todo lo que hacemos quede registrado. Nuestros propios dispositivos móviles son instrumentos de seguimiento permanente, con capacidad para geolocalizar y, a menudo, escuchar al usuario. No está de más recordar las aplicaciones de rastreo aprobadas por los gobiernos durante la pandemia, como Radar-Covid.
El cofundador de Oracle, Larry Ellison, afirmó que la vigilancia impulsada por inteligencia artificial se convertirá en una parte integral de la vida de las personas. Durante una sesión de preguntas y respuestas en la Reunión de Analistas Financieros de Oracle, Ellison dijo que la inteligencia artificial desempeñaría un papel esencial en el monitoreo de la sociedad a través de una vasta red de cámaras interconectadas. Este sistema incluirá cámaras de seguridad, cámaras policiales y cámaras instaladas en los vehículos, creando un «Estado de vigilancia».
Conclusión
¿Estamos, o estaremos, sometidos a un estado de vigilancia permanente?
La cuestión no es solo tecnológica, sino ética: ¿cuánto estamos dispuestos a sacrificar de nuestra libertad en nombre de la seguridad?


