Migration 5 (MT) o hace referencia al acuerdo que mantienen Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Nueva Zelanda y Australia (Five Eyes o Cinco Ojos) para compartir entre ellos los datos personales (biométricos) de aquellas personas que traspasan sus fronteras.
El acuerdo original, iniciado en 2020, establecía el protocolo de intercambio de datos biométricos, en concreto, de las huellas dactilares, y limitaba las comprobaciones a 3.000 personas por año. Tiempo después, el número de controles permitidos aumentó a 30.000 y ahora a 400.000 para cada combinación de países. Eso significa que Migración 5 podría controlar a 8 millones de viajeros por año. El límite de transferencias se puede incrementar si lo aprueban los socios mediante consentimiento mutuo.
Dicho acuerdo incluía un límite de tiempo de diez años para la conservación de los datos personales compartidos. Esto también ha cambiado. Estados Unidos almacena los datos personales durante 75 años y Nueva Zelanda durante 50 años. El plazo lo marca cada país a través de su legislación interna.
Conclusión
Después de los ataques terroristas del 11-S, los países partícipes del acuerdo compartieron sus listas de exclusión aérea, pero contenían errores, porque se basaban en nombres (homónimos frecuentes). La biometría (huellas dactilares) fue la solución, pero en lugar de mantener huellas dactilares únicamente de delincuentes y terroristas en una base de datos centralizada y comparar las huellas de los viajeros con ellas, Migration 5 adoptó el enfoque opuesto: los países mantienen y comparten los datos biométricos de cualquier viajero que cruce sus fronteras (incluyendo turistas, visitantes y migrantes). Esto se facilitó mediante el Protocolo de intercambio de datos de alto valor acordado a finales de la década de 2000.
El acuerdo gira en torno a una máxima: «Conocido por uno, conocido por todos». Los términos que lo sustentan son desconocidos para la ciudadanía. Además, pueden ser alterados por los gobiernos, sin que exista una supervisión por parte de un organismo de control o el parlamento. A ello se unen riesgos por falsos positivos en matching biométrico.
Privacy International ha criticado ampliamente los acuerdos de los Five Eyes. Denuncian que el intercambio de datos migratorios y biométricos forma parte de una red más amplia de vigilancia global sin una base legal clara ni supervisión adecuada, facilitando abusos de derechos humanos.
Statewatch critica que el sistema convierte a todo el mundo en sospechoso, al no distinguir entre terroristas/criminales y personas comunes. En 2022, la organización publicó un interesante informe titulado: La construcción del Estado biométrico: poderes policiales y discriminación.
La Human Rights Commission de Nueva Zelanda también expresó su inquietud sobre la recolección y el intercambio internacional de datos biométricos. La preocupación se dio durante la tramitación de cambios en la Immigration Act para introducir la biometría obligatoria, que finalmente se aprobaron.


