Este artículo lo escribo para invitarles a una reflexión.
Se habla de la necesidad de regular la inteligencia artificial, pero ¿quién está detrás de su desarrollo y control?
Las mayores empresas tecnológicas de Estados Unidos son Alphabet (Google), Apple, Meta (Facebook), Amazon y Microsoft, conocidas como «GAFAM». A ellas se suman Nvidia y Tesla, líderes en hardware de IA y conducción autónoma, respectivamente, seguidas de cerca por empresas emergentes como OpenAI.
Empresas como Apple, Microsoft y Amazon generan la mayor parte de sus ganancias mediante la venta directa de productos y servicios. Por otro lado, Alphabet y Meta dependen principalmente de la monetización de datos personales para publicidad comportamental, recolectando ingentes cantidades de información de sus usuarios.

Los de la imagen son quienes mueven los hilos de la inteligencia artificial, y me atrevo a decir, también los de muchos gobiernos. No por casualidad, encabezan la Lista Forbes de las personas más ricas del mundo.
En China, el panorama es muy diferente al de Estados Unidos, aunque igualmente concentrado en un número reducido de actores dominantes: Baidu, Alibaba, Tencent, Huawei, ByteDance, DeepSeek, Zhipu AI, entre otras.
La gran diferencia es la intervención directa del gobierno chino a través del Plan de Desarrollo de Inteligencia Artificial de Nueva Generación (AIDP).
Conclusión
Las grandes tecnológicas tiene el control de las infraestructuras críticas, influyen en estándares técnicos y moldean las regulaciones a su favor a través de un lobbying masivo.
La influencia que ejercen supera, en muchos aspectos, a la de gobiernos individuales, alimentando debates sobre si vivimos en una «corporatocracia», es decir, un sistema donde las corporaciones ejercen un control dominante sobre las decisiones económicas, políticas y sociales, priorizando sus beneficios y crecimiento sobre consideraciones democráticas o equitativas.


