Las obras de autor publicadas en Internet están cada vez más expuestas a riesgos como el plagio, la modificación no autorizada y la apropiación indebida.
La inteligencia artificial ha amplificado estas amenazas, permitiendo que cualquier persona, sin conocimientos técnicos, pueda replicar o modificar creaciones originales con facilidad asombrosa. Muchos consideran que esta es una batalla perdida, y quizá tengan razón.
Cualquier obra es valiosa para su autor, no en vano invierte tiempo, esfuerzo y emoción en ella. Muchas obras pueden tener un valor comercial elevado, que dependerá del prestigio del autor, la calidad y la singularidad de la obra, entre otros factores.
El mercado cultural no está exento de ciberataques. Uno de los más recientes fue perpetrado por el grupo de hackers «LunaLock», responsables del ataque a Artists & Clients, una plataforma digital que conecta a artistas con clientes para facilitar encargos personalizados.
El 30 de agosto de 2025, LunaLock lanzó un ataque de ransomware contra el sitio web, robando correos electrónicos, contraseñas, el código fuente de la plataforma y miles de archivos originales de arte. El sitio quedó inaccesible durante días, pero el daño no terminó ahí: los atacantes amenazaron con utilizar las obras sustraídas para entrenar sistemas de inteligencia artificial, transformando el arte robado en combustible para los algoritmos. El rescate exigido ascendía a 50.000 dólares, pagaderos en Bitcoin o Monero. El mensaje fue claro: «si no se paga el rescate, publicaremos todos los datos en Tor, incluido el código fuente y los datos personales de los usuarios. Además, enviaremos todas las obras de arte a empresas de IA para que las agreguen a los conjuntos de datos de entrenamiento».
Artists & Clients no pagó el rescate. Como consecuencia, los datos fueron filtrados públicamente. No existe confirmación pública de que las obras se hayan enviado a empresas de IA, pero la mera amenaza marcó un precedente inquietante.
Obras irreproducibles
Jackson Pollock fue un influyente pintor estadounidense y uno de los principales exponentes del expresionismo abstracto. Alcanzó fama mundial gracias a la técnica que empleaba, conocida como «dripping», que consiste en verter y chorrear pintura directamente sobre el lienzo colocado en posición horizontal, creando composiciones caóticas y dinámicas. Estas obras resultan únicas e irreproducibles, ya que no siguen patrones preestablecidos ni permiten réplicas exactas.
La clave para que los artistas puedan sobrevivir está en crear obras únicas y con estilo propio; claro está que esto no está al alcance de cualquiera.
Conclusión
Para un autor, ver cómo su obra es robada, manipulada y reproducida sin consentimiento resulta profundamente desgarrador. Y lo más inquietante es que la solución no es sencilla.
La tecnología en sí misma es imparcial; el riesgo surge cuando cae en malas manos, y aunque es inevitable, no podemos excusar la responsabilidad de buscar soluciones para mitigar sus efectos.
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