Al día siguiente de jurar el cargo, Trump firmó la Orden Ejecutiva 14179, mediante la cual derogó la Orden Ejecutiva 14110 del presidente Biden, que regulaba el desarrollo y uso seguro, confiable y protegido de la inteligencia artificial (pueden encontrar un análisis detallado aquí).
La visión del actual presidente dista mucho de la de su antecesor. Trump tiene su propio plan de Plan de Acción de IA, cuyo texto original dejo enlazado aquí. Fue presentado bajo el lema: «Winning the AI Race» y establece más de 90 acciones federales para lograr el dominio global de Estados Unidos en IA, priorizando la innovación privada, la desregulación, la competitividad económica y la seguridad nacional. Veamos las líneas generales de cada pilar.
Pilar 1.- Acelerar la innovación en IA
Para innovar con rapidez, el Plan plantea «eliminar las barreras regulatorias innecesarias que dificultan al sector privado hacerlo». Esta parece ser la clave de bóveda para la Administración Trump, a diferencia de la Unión Europea, que opta por un marco regulatorio estricto con el Reglamento de Inteligencia Artificial, centrado en garantizar la seguridad y confiabilidad de los sistemas de IA. Este reglamento se aplica tanto a proveedores como a responsables del despliegue de sistemas y modelos de IA dentro de la Unión, incluso si se encuentran en terceros países.
El gobierno federal no otorgará fondos a los estados que implementen regulaciones estrictas sobre la IA, pero tampoco se entrometerá en su facultad para promulgar leyes, siempre que estas sean «prudentes y no limiten excesivamente la innovación». La línea que separa ambos extremos es delgada y que será el gobierno federal quien la defina.
Los sistemas y modelos de IA más sofisticados deberán «proteger la libertad de expresión y los valores estadounidenses». El Plan señala que es fundamental que estos se construyan desde cero, teniendo en cuenta la libertad de expresión, y que las políticas del gobierno estadounidense no interfieran con ese objetivo, si bien «el gobierno federal se asegurará que reflejen objetivamente la verdad en lugar de agendas de ingeniería social». Se busca eliminar de la IA todo lo referente a la cultura Woke, dejando abierta la opción de una posible intervención federal.
La Administración Trump quiere que la IA se base en modelos de código abierto y peso abierto. Un modelo de IA de código abierto es aquel cuyo código fuente, algoritmos, datos de entrenamiento y configuraciones están disponibles públicamente para que cualquier persona pueda usarlos, modificarlos, estudiarlos y distribuirlos libre y gratuitamente. El término peso abierto se refiere a los parámetros entrenados que permiten que el modelo funcione. Esto significa que no solo estará abierto el código fuente, sino también el resultado del entrenamiento, lo que permite a desarrolladores y usuarios experimentar, reproducir y mejorar el modelo. El «pero» está en el hecho de que la decisión de publicar un modelo abierto o cerrado, y cómo hacerlo, dependerá del desarrollador. No obstante, la decisión de hacer un modelo abierto o cerrado quedará en manos del desarrollador, mientras que el gobierno federal se limitará a fomentar entornos adecuados para los modelos abiertos sin establecer una obligación.
El Plan destaca que el principal desafío para aprovechar plenamente el potencial de la IA no está en la disponibilidad de modelos, herramientas o aplicaciones, sino en la adopción limitada y pausada, especialmente en organizaciones grandes y consolidadas, como el sector de la salud. Señala que esta implementación particularmente lenta se debe a la desconfianza o falta de comprensión tecnológica, a un entorno regulatorio complejo y a la ausencia de estándares claros para la gobernanza y mitigación de riesgos. El gobierno federal se esforzará por romper esta dinámica.
Para fomentar el desarrollo de sistemas y modelos de IA, es fundamental crear conjuntos de datos científicos de clase mundial. Los datos de alta calidad se han convertido en un activo estratégico nacional. Estados Unidos aspira a liderar la creación de los conjuntos de datos científicos más grandes y de mayor calidad del mundo, preparados para la IA, asegurando al mismo tiempo el respeto de los derechos individuales y garantizando las libertades civiles, la privacidad y la protección de la confidencialidad. Este equilibrio es difícil de alcanzar sin organismos que supervisen adecuadamente los sistemas y modelos de IA.
Para impulsar el crecimiento de sistemas y modelos de IA es importante crear conjuntos de datos científicos de clase mundial. Los datos de alta calidad se han convertido en un activo estratégico nacional. Estados Unidos quiere liderar la creación de los conjuntos de datos científicos más grandes y de mayor calidad del mundo, preparados para IA, si bien deberán asegurar el respeto por los derechos individuales, garantizando las libertades civiles, la privacidad y la protección de la confidencialidad.
Se resalta también la incorporación de la IA dentro de la propia Administración estadounidense, particularmente en el Departamento de Defensa. No obstante, cabe advertir un posible riesgo de injerencia al apuntar que «es fundamental que el gobierno de Estados Unidos gestione adecuadamente los riesgos de seguridad relacionados con las empresas, el talento, la propiedad intelectual y los sistemas de IA nacionales».
Para apoyar la innovación, el plan promueve una cultura de experimentación temprana en la industria, con la implementación de entornos regulatorios de prueba y «Centros de Excelencia en IA» que permiten acelerar el desarrollo y la prueba de nuevas herramientas. También destaca la importancia de «empoderar a los trabajadores estadounidenses en la era de la IA». El Plan pone énfasis en la necesidad de brindar formación y apoyo a los trabajadores durante esta transición.
Pilar II: Construir una infraestructura de IA estadounidense
La IA requiere nuevas infraestructuras: fábricas para producir chips, centros de datos para operarlos y nuevas fuentes de energía para alimentarlo todo. El gobierno federal simplificará los permisos ambientales y otras regulaciones para acelerar las nuevas infraestructura.
La red eléctrica estadounidense requiere modernizarse para dar soporte a los centros de datos y otras industrias de alto consumo energético del futuro. El gobierno federal quiere desarrollar una estrategia integral para mejorar y expandir la red eléctrica, diseñada no solo para afrontar estos desafíos, sino también para garantizar su fortaleza y capacidad para el crecimiento futuro, así, plantea estabilizar la red eléctrica actual y optimizar al máximo los recursos de la red eléctrica existente, apostando por nuevas fuentes de energía (por ejemplo, geotermia mejorada, fisión nuclear y fusión nuclear).
El gobierno federal quiere recuperar la fabricación de semiconductores en su territorio. El objetivo es generar miles de empleos bien remunerados, reforzar el liderazgo tecnológico y proteger las cadenas de suministro de las disrupciones causadas por rivales extranjeros.
Para construir la infraestructura necesaria para impulsar el futuro de la IA en Estados Unidos es necesario invertir en la fuerza laboral que la construirá, operará y mantendrá. Para abordar la escasez de personal, la Administración Trump identificará los puestos prioritarios que sustentan la infraestructura de IA, desarrollará marcos de competencias modernos, apoyará la formación impulsada por la industria y ampliará las oportunidades de formación inicial mediante la educación general y la formación profesional continua (CTE).
Otro punto débil de las infraestructuras es la seguridad. El uso de IA en infraestructuras críticas expone dichos sistemas a amenazas adversarias. Los sistemas deben ser seguros por diseño, robustos y resilientes, instrumentados para detectar cambios en el rendimiento y alertar sobre posibles actividades maliciosas.
Pilar III: Liderar la diplomacia internacional en IA y Seguridad
El gobierno federal busca impulsar la adopción de sistemas, hardware y estándares de IA estadounidenses a nivel global, con una advertencia clara: «La distribución y difusión de la tecnología estadounidense impedirá que nuestros rivales estratégicos hagan que nuestros aliados dependan de la tecnología de adversarios extranjeros». Para muchos, esta dependencia respecto a Estados Unidos se percibe como una forma de sometimiento por dependencia.
Otro gran objetivo es contrarrestar la influencia china en los organismos de gobernanza internacional. Esto podría entenderse como la pretensión de debilitar su posición en organismos internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el G7, el G20, la Unión Internacional de Telecomunicaciones, la Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números (ICANN), entre otros.
La IA representa riesgos en materia de ciberseguridad. El plan señala que «los sistemas de IA más potentes podrían plantear nuevos riesgos para la seguridad nacional en un futuro próximo, en áreas como los ciberataques y el desarrollo de armas químicas, biológicas, radiológicas, nucleares o explosivas (QBRNE), así como la aparición de nuevas vulnerabilidades de seguridad». Esta es la mayor preocupación, no solo de Estados Unidos, sino de cualquier país.
Finalmente, la Administración Trump pretende invertir en bioseguridad contra agentes maliciosos capaces de sintetizar patógenos peligrosos y otras biomoléculas. A medida que estas iniciativas y mecanismos se implementen, la cooperación con aliados y socios será clave para garantizar su adopción global.
Conclusión
Las estrategias regulatorias de Estados Unidos y la Unión Europea son diametralmente opuestas. Mientras que Estados Unidos apuesta por la desregulación para fomentar una innovación sin límites, la regulación europea enfatiza la necesidad de garantizar la seguridad, confiabilidad y ética de los sistemas y modelos de IA.
Esperemos que la Unión Europea no se haya pasado de frenada con el Reglamento de Inteligencia Artificial, evitando que una burocracia excesiva se convierta en un desincentivo para la inversión privada. Asimismo, confiamos en que Estados Unidos no se quede corto al desregularizar el desarrollo de la IA.
Por lo de pronto, una coalición de más de cien asociaciones del país —entre ellas defensores de la privacidad, sindicatos, movimientos sociales y organizaciones de defensa de los consumidores, entre otras— exige un Plan de Acción de IA para el Pueblo que contrarreste las propuestas de la Administración Trump, promovidas por las grandes empresas tecnológicas. Entienden que estas son contrarias a los intereses del pueblo.
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