Que las nuevas tecnologías están cambiando la sociedad en la que vivimos es un hecho incuestionable. La duda es si vamos por buen camino o no.
La Unión Europea aspira a promover una «vía europea» para la transformación digital de la sociedad y la economía basada en el respeto a los valores europeos y a los derechos fundamentales. Para ello, el Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisión proclamaron solemnemente la Declaración Europea sobre los Derechos y Principios Digitales para la Década Digital, que se publicó en el Diario Oficial de la Unión Europea el 23 de enero de 2023.
La «vía europea» se construye en base a los siguientes pilares:
- Transformación digital centrada en las personas. La tecnología debe servir y beneficiar a todas las personas que viven en la Unión Europea, ayudándolas a cumplir sus aspiraciones con seguridad y respetando sus derechos fundamentales.
- Solidaridad e inclusión. La tecnología debe unir a las personas, contribuyendo a una sociedad y una economía equitativas e inclusivas en la Unión Europea, reduciendo brechas digitales y promoviendo la accesibilidad para todos.
- Conectividad. Toda persona, con independencia del lugar en la Unión en que se encuentre, debe tener acceso a una conectividad digital asequible y de alta velocidad, incluyendo infraestructuras avanzadas como el 5G y la fibra óptica.
- Educación, formación, aprendizaje permanente y capacidades digitales. Se debe garantizar el acceso universal a la educación digital, la formación continua y el desarrollo de habilidades para que todos puedan participar activamente en la sociedad digital, adaptándose a los cambios tecnológicos.
- Condiciones de trabajo justas, equitativas, saludables y seguras en el entorno digital. Las plataformas y herramientas digitales deben respetar los derechos laborales, promoviendo entornos de trabajo dignos, con protección contra la precariedad y el estrés derivado de la digitalización.
- Servicios públicos en línea. Toda persona debe tener acceso en línea a los servicios públicos esenciales de la Unión Europea, con procesos fluidos, seguros e interoperables en toda la Unión, facilitando la administración electrónica transfronteriza.
- Algoritmos y sistemas de inteligencia artificial centrados en el ser humano, fiables y éticos. A lo largo de su desarrollo, despliegue y uso, deben alinearse con los valores de la Unión Europea, asegurando un nivel adecuado de transparencia en su configuración y aplicación.
- Entorno digital justo. Toda persona debe poder elegir de manera efectiva y libre qué servicios digitales utiliza, basándose en información objetiva, transparente, fácilmente accesible y fiable, fomentando la competencia leal.
- Participación en el espacio público digital. Toda persona debe tener acceso a un entorno digital fiable, diverso y multilingüe, donde se garantice la libertad de expresión e información, así como la libertad de reunión y asociación en el entorno digital.
- Un entorno digital protegido y seguro. Las tecnologías, productos y servicios digitales deben diseñarse para proteger la privacidad de las personas, minimizando riesgos como ciberataques y desinformación.
- Privacidad y control individual de los datos. Toda persona tiene derecho a preservar su privacidad y a la protección de sus datos personales, incluyendo la confidencialidad de sus comunicaciones y de la información en sus dispositivos electrónicos. Se prohíben la vigilancia en línea y los seguimientos generalizados ilegales, así como medidas de interceptación injustificadas. Además, se garantiza el derecho a determinar el legado digital tras la muerte.
- Protección de los menores y jóvenes en el entorno digital. Deben tener la capacidad para tomar decisiones seguras y con conocimiento de causa, con especial atención a su protección frente a todo tipo de delincuencia cometida o facilitada a través de tecnologías digitales, como el acoso o la explotación.
- Sostenibilidad. Se busca evitar perjuicios significativos al medio ambiente, promoviendo una economía circular donde los productos y servicios digitales se diseñen para utilizarse, repararse, reciclarse y eliminarse de manera sostenible, combatiendo la obsolescencia programada.
Esta declaración, aunque no tenga fuerza vinculante, sirve como marco de referencia para guiar políticas y normativas en la transformación digital, promoviendo un enfoque centrado en las personas, inclusivo y sostenible.


